A sólo un día de las elecciones en EE.UU., los candidatos a la Presidencia, Barack Obama y Mitt Romney, aparecen empatados en una decena de estados, llamados "bisagra", entre los que Florida es el que más puede alterar el resultado electoral.

Ese empate, que se extiende al conjunto del país, está tensando enormemente la situación, especialmente entre quienes regulan los periodos de votación anticipada y las partes interesadas en potenciar o desincentivar que la gente tenga fácil votar.

Un claro ejemplo de esa tensión se vivió este fin de semana en Florida, donde el periodo de votación anticipada se recortó este año de 14 a 8 días, hasta el sábado. En algunos centros de Miami la gente llegó a esperar más de ocho horas para depositar su voto.

Los demócratas, que generalmente salen beneficiados con el voto anticipado en esta zona del país, incluso presentaron el domingo una demanda contra el estado de Florida, regido por republicanos, acusándolos de querer dificultar el voto.

El sufragio por adelantado es importante para gente trabajadora, que no puede ausentarse el martes de sus empleos, e incluso hay parroquias que aprovechan el domingo anterior a las elecciones para llevar a sus parroquianos a votar.

Además de haber reducido el periodo para votar por adelantado, en estas elecciones los votantes de Florida se enfrentan a una de las papeletas más largas de la historia del estado.

"Traté de votar (por anticipado), pero había muchísima gente y me fui", dijo a Efe Carl Pascuzzi, un empresario residente en Miami, quien se quejó de que ha "tenido que dedicar mucho tiempo a leer sobre todo lo que se vota", ya que "preguntan un montón de cosas y el lenguaje en el que lo plantean es muy difícil de entender".

El voto ausente sí se permitió hoy en el sur de Florida durante varias horas, al igual que el domingo, después de que se registraran protestas por parte de ciudadanos que querían votar antes del martes, según explicó a Efe Rosy Pastrana, portavoz del departamento de elecciones del condado de Miami-Dade.

Esta tensión es reflejo de todo lo que está en juego en Florida, el estado "bisagra", como se conoce a aquellos que no tienen una clara tendencia electoral, que más votos electorales aporta: 29 de los 270 que se necesitan para llegar a la Casa Blanca.

Según las encuestas, Obama ya tiene garantizados 237 votos en EE.UU., gracias a una clara ventaja en diversos estados; mientras que Romney tiene seguros 191. El centenar de votos restantes se dirimen en esa decena de estados empatados.

En Florida, Romney podría imponerse a Obama, al igual que en Carolina del Norte (con 15 votos electorales). Con esos dos estados el republicano se haría con 44 de los 100 votos de los estados "bisagra".

Las encuestas apuntan a que Obama ganaría sin embargo en Colorado (9), Iowa (6), Nevada (6), Nuevo Hampshire (4), Wisconsin (10), Virginia (13) y Ohio (18), lo que le aportaría 66 votos adicionales.

Sin embargo, a estas alturas y con las encuestas tan enormemente ajustadas, cualquiera de estos estados puede cambiar mañana fácilmente de signo. Por ejemplo, si en Ohio, Virginia y Wisconsin finalmente gana Romney, el republicano sustituiría a Obama en la Casa Blanca.

En Ohio, el estado al que este año todo el mundo presta especial atención, por el momento el voto se decanta por Obama, como en los comicios de 2008, pero nadie se atreve a darlo por seguro.

Allí, la tensión en las urnas se palpa ya también a través del voto anticipado, que se permite hasta hoy, y las colas también han sido notables, después de que los republicanos acordaran reducir de cinco a uno los fines de semana en que se puede votar por adelantado.

Además, se ha interpuesto una norma para afinar la comprobación de identidad en el momento de votar, algo que ha levantado suspicacias y podría llevar a conflicto durante el recuento.

Aunque en la lista tradicional de estados bisagra no aparece, Pensilvania está empezando a atraer la atención también de los analistas, ya que aporta 20 votos electorales y, aunque en los anteriores comicios venció Obama, las encuestas ahora andan muy reñidas.

Ello explica que allí también se estén generando situaciones de tensión y que incluso se hayan producido denuncias que apuntan a que miembros del Tea Party tratan de ahuyentar votantes de minorías haciéndose pasar por agentes encargados de combatir el fraude electoral.

Así, y con las encuestas tan ajustadas en la víspera de las elecciones, en EE.UU. aumentan los temores de que conflictos a nivel local sobre recuento o validez de votos lleven a situaciones tan extrañas como la de 2000.

Aquel año, las dificultades en el recuento de Florida hicieron que se necesitaran cinco semanas y la intervención del Tribunal Supremo para proclamar ganador a George W. Bush.