La Unión Europea confía en seguir siendo un socio estratégico de Estados Unidos en el ámbito político y económico independientemente de si el demócrata Barack Obama continúa al frente de la Casa Blanca o si el republicano Mitt Romney se hace cargo del Despacho Oval en los próximos cuatro años.

"Sea cual sea el resultado, esperamos continuar las buenas relaciones con la Administración estadounidense", explicó hoy a Efe Maja Kocijancic, portavoz de la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton.

"Hemos trabajado con la Administración del presidente Obama en todo un abanico de asuntos (...) y la cooperación ha sido muy productiva", reconoció la portavoz de la alta representante, quien señaló que Ashton seguirá desde Bruselas "muy de cerca cuál es el resultado" de los comicios de este martes.

Para el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, la UE y EEUU son "los socios más cercanos del mundo", pues "comparten valores e intereses en los que basan su asociación transatlántica".

Schulz declaró a Efe que la Eurocámara "sigue bien de cerca" unos comicios que son "de importancia capital", al tiempo que subrayó que en estos momentos de crisis "hay más unión que división" entre ambos lados del Atlántico.

Por su parte, el eurodiputado español Francisco José Millán Mon (PP), miembro de la delegación de la Eurocámara para las relaciones con EEUU, dijo a Efe que la asociación entre Bruselas y Washington "es tan profunda y multifacética que seguirá teniendo gran fortaleza sea quien sea el que ocupe la Casa Blanca".

"Estamos en un momento decisivo a nivel global con una crisis económica muy seria y lo más importante es que, con independencia de quien dirija la Administración americana, haya buena interlocución entre ambos lados del Atlántico", señaló.

Para el titular de la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, ya sea Obama o Romney el próximo presidente de EEUU, la Administración entrante "seguirá apreciando a Europa como socio fiel en mecanismos internacionales" como la OTAN o el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Más allá de las instituciones, Europa sigue inclinándose claramente por Obama, a pesar de que se haya mitigado la ola de entusiasmo que el demócrata despertó en el continente en su primera carrera presidencial.

Los ciudadanos europeos, según una encuesta llevada a cabo en siete países por YouGov y publicada la pasada semana, darían una abrumadora victoria al actual presidente.

Romney no superaría el 10 % de los votos en ninguno de los Estados comunitarios incluidos en este sondeo, y en países como Dinamarca o Suecia hasta el 95 % de los encuestados dijo preferir al candidato demócrata sobre el republicano.

Otra encuesta, desarrollada por el German Marshall Fund, otorga a Obama una popularidad del 82 % entre los europeos, frente al 23 % de Romney.

Según este sondeo, el 75 % de los europeos votaría por Obama, frente al 8 % que lo haría por Romney, cuyo mayor respaldo estaría en Polonia (16 %) y que obtendría su peor resultado entre los franceses (2 %).

Para el experto del centro de estudios Carnegie Europa Stefan Lehne, los resultados de las preferencias de la ciudadanía de la UE muestran "la mayor simpatía de los europeos por las políticas de Obama", a quien además "conocen más que a Romney".

"Los europeos tienen mayor afinidad con las políticas de Obama a nivel nacional (...) y aprueban sus esfuerzos por poner fin a las guerras de Afganistán e Irak", señaló Lehne en un reciente artículo, en el que reconoce que pese a todo los últimos cuatro años no han sido "los más fructíferos en las relaciones transatlánticas".

La crisis de la zona euro ha marcado esas relaciones en la época más reciente y a ella se han referido principalmente los candidatos a la Casa Blanca en sus menciones a Europa durante la campaña.

Fuentes diplomáticas estadounidenses aseguran que en ese ámbito puede estribar la mayor diferencia entre una victoria de Obama o una de Romney.

El candidato republicano se presenta como gran abogado de las políticas de austeridad, mientras que el actual presidente ha insistido siempre en la necesidad de estímulos para impulsar la recuperación.

En otros ámbitos, como la política exterior y de seguridad, esas mismas fuentes ven menos cambios, a tenor del discurso cada vez más moderado que ha ido mostrando Romney a lo largo de la campaña.