Dos nuevas fuerzas de tarea se sumarán a más de 1.000 soldados y 300 policías, que saldrán a patrullar las zonas más violentas de la capital guatemalteca, informó el lunes el presidente Otto Pérez Molina.

"Esta es un aérea donde lamentablemente hemos tenido homicidios y otros hechos delictivos. Le agradezco al personal de la Policía Nacional Civil y al personal del ejército, que está colaborando que participará en esta fuerza de tarea", dijo Pérez Molina a periodistas.

Las unidades estarán localizadas en dos zonas, una al norte y otra al sur de la capital y contaran con un total de 300 policías y 222 soldados, según el ministerio de Gobernación.

El mandatario dijo que su decisión de ampliar las fuerzas de tarea se debe al éxito que ha tenido la fuerza de tarea piloto en reducir el crimen. Conocida como la fuerza "maya", fue enviada a un peligroso sector de la capital controlado por pandillas que cuenta con el índice más alto de homicidios y de extorsiones.

La Fuerza de Tarea Maya es la principal y más numerosa, ya que cuenta con 1.200 soldados y 150 policías. Entre las labores esta el patrullaje de la zona y el registro de los residentes.

"Después de seis semanas ha permitido que los ciudadanos vivir con paz y tranquilidad", recalcó gobernante. "Están bajando a los barrancos para asegurarse que no son lugares donde se esconden los delincuentes".

Al arribo de la fuerza de tarea, más de 200 casas habían sido abandonadas por amenazas.

El ministro de Gobernación Mauricio López Bonilla dijo que las otras dos fuerzas de tarea cuentan con el número mínimo de efectivos para poder realizar su trabajo.

Esta es la más reciente acción militar del presidente Pérez Molina para combatir el crimen organizado.

Juan Francisco Soto, director del Centro de la Acción Legal para Derechos Humanos, calificó esta decisión como alarmante. Señaló que tareas de la seguridad ciudadana deben de recaer en manos de la policía y no del ejército.

"Es preocupante que se utilicen a fuerzas del ejército para labores de seguridad interna", dijo.

Varios grupos de derechos humanos han advertido que el uso del ejército podría evocar el fantasma de los abusos a los derechos humanos durante la larga guerra civil que azotó durante 36 años a Guatemala.

"La memoria histórica está presente y los guatemaltecos están temerosos de eso", señaló recientemente la activista pro derechos humanos Helen Mack, directora de la Fundación Myrna Mack.

Para combatir el problema del narcotráfico, Pérez aprobó la creación de dos nuevas bases castrenses y la modernización de una tercera para añadir hasta 2.500 efectivos. También firmó un tratado para permitir que 200 infantes de Marina de Estados Unidos patrullen la costa oeste de Guatemala para interceptar embarques de drogas.

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Romina Ruiz-Goiriena está en Twitter como https://twitter.com/romireportsAP