Francia debe reducir en 30.000 millones de euros las cotizaciones que pesan sobre el trabajo en los próximos tres años, dos tercios las de la patronal y un tercio las de los asalariados, para mejorar la competitividad de sus empresas, según un informe oficial.

Esa es la principal medida del texto elaborado por el expatrón del grupo aeronáutico y de la defensa EADS Louis Gallois a petición del Gobierno y que fue presentado hoy al primer ministro, Jean-Marc Ayrault.

Gallois indicó a los periodistas que su informe contiene 22 medidas, unas destinadas a "frenar la caída de la competitividad" de la economía francesa y otras encaminadas a "una reconquista industrial".

El empresario aseguró que es necesario "un golpe de competitividad" destinado a recuperar la confianza en la economía gala, pero agregó que el conjunto de sus medidas precisan "perseverancia en el tiempo".

"Los franceses tienen que apoyar el proyecto colectivo de la reconquista industrial", afirmó este empresario considerado próximo a la izquierda.

Gallois precisó que estas reformas deben ser emprendidas mediante con el "diálogo de todos los agentes implicados", por lo que apeló al "patriotismo" para "dar un nuevo dinamismo, un nuevo impulso al pacto social por la competitividad".

El autor del texto dio pocos detalles del informe, que será presentado en su totalidad en las próximas horas, pero confirmó la medida más polémica, la de la reducción de las cargas laborales patronales en 20.000 millones de euros y las de los asalariados en 10.000 millones.

El presidente francés, François Hollande, reunirá mañana a parte de su Ejecutivo antes de anunciar las medidas del informe que aplicará.

Además de la reducción de los impuestos sobre el trabajo, el llamado "informe Gallois" contiene, según las filtraciones de la prensa, otras medidas de menor coste, como el apoyo a las exportaciones, el estímulo de los sectores industriales de futuro o el ingreso en los consejos de administración de las empresas de representantes de los trabajadores.

Pero es la reducción del coste del trabajo es la medida más polémica del informe, puesto que precisa de una fuerte financiación, ya que supone entorno al 1,5 % del Producto Interior Bruto (PIB) francés, según el diario "Les Echos".

En un momento en el que el Gobierno se afana por no agravar el déficit público, la bajada de los impuestos que pesan sobre el trabajo debe ser financiada por otras vías.

Hollande se ha mostrado contrario a compensarlo con un incremento de los impuestos indirectos, porque eso afectaría al poder adquisitivo de los franceses y, por tanto, al consumo interno, lo que tendría un elevado coste en términos de crecimiento económico en un país que se encuentra al borde de la recesión.

El empresariado francés es favorable a esa reducción de las tasas que pesan sobre el trabajo, lo que mejoraría su competitividad con respecto a sus vecinos europeos y a otros países.

Los costes salariales franceses están entre los más altos de la Unión Europea (UE), calculados en torno a 35,9 euros por hora, frente a los 35,4 de Alemania y los 21 euros de España.

Los sindicatos, por su parte, desmienten que el coste laboral sea la principal traba a la competitividad francesa y avanzan otras pistas, como la apuesta por la innovación, la inversión, la investigación y la estrategia industrial.

En el Gobierno y en el Partido Socialista que lo sustenta muchos consideran que la reducción que propone el "informe Gallois" es demasiado brutal, por lo que al "choque de competitividad" quieren un "pacto de competitividad", que se aplique de forma más paulatina.

El ministro de Recuperación Productiva, Arnaud Montebour, propuso que la reducción de las cargas patronales se aplique sólo a las empresas que se comprometan a invertir.