El serbio Novak Djkovic, número uno del mundo, ganó hoy su primer encuentro de la Copa de Maestros en Londres (por 7-6 (4) y 6-3, en una hora y 39 minutos) tras doblegar la resistencia en el primer set del francés Jo-Wilfried Tsonga.

Después de caer en el primer partido del Máster 1.000 de París-Bercy la pasada semana, el primer favorito del torneo saltó a la pista azul del O2 Arena confiado, conjurado para acabar rápido con un Tsonga al que había batido ya en las seis últimas ocasiones en las que se habían visto las caras, incluidas las cuatro de este año.

El francés, sin embargo, tiene la muñeca hecha a los grandes rivales y llegaba a Londres dispuesto a repetir su actuación en la anterior Copa de Maestros, cuando se plantó en una final en la que apretó las tuercas al suizo Roger Federer.

Desde el inicio del choque de esta noche, el séptimo cabeza de serie en Londres obligó a Djokovic a correr de un lado a otro de la pista al saque y se defendía al resto con una potencia que exigía a su rival emplearse a fondo para contrarrestar sus embestidas.

Tsonga juega este año su tercera final de la ATP, la segunda consecutiva, al término de una temporada en la que se ha impuesto en dos torneos, Doha y Metz, y ha llegado a la final de otros dos, Beijing -donde cayó precisamente contra Djokovic- y Estocolmo.

El serbio, por su parte, derrotó en la final del Abierto de Australia al español Rafael Nadal a principios de año y se impuso después en tres Máster 1.000: Miami, Toronto y Shanghai, además de en Beijing.

Djokovic, además, alcanzó las semifinales de los Juegos de Londres, donde cayó ante el británico Andy Murray, a la postre el campeón olímpico, después de apear en cuartos de final a Tsonga, su rival de esta noche.

Así las cosas, los dos viejos conocidos se medían ante las cerca de 15.000 personas congregadas en el pabellón londinense para la ocasión, que presenciaron como Djokovic debía hacer uso de su técnica más depurada para contrarrestar los cañonazos que le enviaba Tsonga desde el otro extremo de la pista.

El serbio ya no es el tenista imbatible de la pasada temporada, pero no deja de ser el número uno del mundo y supo templar las ansias ganadoras de su rival para mantener la igualdad en el marcador hasta el desempate del primer set, donde hizo valer su sangre fría para asestar el primer hachazo al encuentro.

Por detrás en el marcador, a pesar de haber llevado la iniciativa en el primer tramo del duelo, Tsonga se desinfló y cedió su saque a las primeras de cambio en el segundo parcial.

Tras una primera manga en la que la batalla se alargó durante una hora y diez, el desplome moral del francés precipitó el encuentro en el segundo set, que Djokovic solventó en poco más de media hora.

A pesar de que Tsonga no dejó de presionar con su saque al serbio hasta el último golpe, Djokovic supo romper por dos veces el servicio del séptimo cabeza de serie para firmar su primera victoria en el torneo que enfrenta a los ocho mejores jugadores del año, en el que esta temporada falta el español Rafael Nadal, lesionado.