Miles de maratonistas llegaron el domingo por la mañana al Parque Central de Nueva York para lo que se prepararon durante mucho tiempo: correr 42,2 kilómetros (26,2 millas).

Eso a pesar del abrupto anuncio del viernes de que el maratón más grande del mundo sería cancelado debido a la tormenta Sandy.

Otros cientos de corredores, vestidos con sus camisas de la competencia y con mochilas llenas de provisiones, tomaron el ferri hacia la castigada Staten Island y corrieron a ayudar a los vecinos que fueron los más afectados.

Poco después del amanecer, grupos de corredores comenzaron a congregarse en los extremos del Parque Central para calentar, tomar fotos y dejar ropa y otros artículos para las víctimas de la tormenta.

Los italianos se juntaron cerca del Hotel Plaza. Los alemanes comenzaron desde Columbus Circle. Todos se internaron en el parque para hacer su propia carrera. Algunos alrededor del parque en sentido del reloj, otros en contrasentido, sorprendiendo a los que paseaban a sus perros con un poco de color.

"Muchas personas sólo querían terminar lo que comenzaron", dijo Lance Svendsen, quien organizó un maratón alternativo llamado Run Anyway (corre de todas formas). A las 8:45 de la mañana, su grupo había enviado cinco olas de corredores desde la línea oficial de meta, que todavía no desmontaban. "Es increíble. Calculo que han sido unas 600 personas hasta ahora".

Fue una evocación del maratón original de la ciudad de Nueva York en 1970, cuando participaron 127 personas y se corría todo dentro del Central Park.

Con la cancelación, todos los corredores de este año tienen garantizada la plaza para la competencia de 2013, aunque no todos están seguros de poder acudir.

"Estoy en el ejército y podría ser movilizado", dijo Rubén Arredondo, de Los Angeles, y quien llegó al parque a las 6:45 a.m. para unirse a un grupo de corredores que se organizó por internet sólo unas horas antes.