El vicepresidente suní de Irak, Tareq al Hashemi, que está huido en Turquía, fue condenado hoy por tercera vez a muerte en su país por delitos de terrorismo.

La sentencia, del Tribunal Penal Central de Irak, no solo afecta a Al Hashemi, sino también al jefe de su oficina y cuñado, Ahmad al Qatan, por su implicación en un atentado con coche bomba que tuvo como objetivo a peregrinos chiíes el año pasado, explica en un comunicado el portavoz de la Corte Suprema, Abdelsatar al Birqdar.

El primer fallo contra Al Hashemi y Al Qatan fue dictado el pasado 9 de septiembre por los cargos de asesinato de una abogada y un oficial de la seguridad nacional y su esposa .

El 1 de noviembre, fueron sentenciados de nuevo a la pena capital después de que el tribunal los hallara culpables de ordenar a sus guardaespaldas que colocasen una bomba lapa en el vehículo de un oficial.

Tras la primera condena, Al Hashemi, que es todavía vicepresidente de Irak, consideró como un "honor" la pena de muerte: "Es una prueba de mi inocencia. Es el precio que quieren que pague por mi amor a mi país", dijo en su día Al Hashemi en una rueda de prensa en Turquía.

Asimismo, afirmó que la sentencia de muerte no le impedirá continuar su trabajo como vicepresidente de Irak, un cargo que desempeña por decisión del Parlamento y del que no ha sido formalmente destituido.

Este caso se remonta al 19 de diciembre pasado, cuando las autoridades iraquíes emitieron una orden de arresto contra él por delitos de terrorismo, lo que desencadenó una crisis política en medio de un repunte de los atentados, dirigidos en su mayoría contra objetivos chiíes y fuerzas de seguridad.