El apoyo al Gobierno del primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, se ha desplomado hasta el mínimo del 17,7 por ciento, muy por debajo del 29,2 % que registró en octubre, según una encuesta publicada hoy por la agencia local Kyodo.

El sondeo telefónico, realizado este fin de semana, muestra que el 66,1 % de los encuestados desaprueba la gestión del Gobierno, mientras que el 40 % considera que la principal fuerza de la oposición, el Partido Liberal Demócrata (PDL) del ex primer ministro Shinzo Abe, es el grupo idóneo para gobernar.

El gobernante Partido Democrático (PD) del primer ministro Noda, de 55 años, tan solo recibió el apoyo del 29,3 % de los encuestados.

A pesar de que las elecciones en Japón no deberían celebrarse hasta el verano de 2013, los principales partidos de la oposición han instado en reiteradas ocasiones a Noda a convocar elecciones anticipadas, algo que el primer ministro se ha comprometido a realizar en algún momento "cercano".

De cara a impulsar su decaída popularidad, Noda realizó el pasado 1 de octubre una importante remodelación de su Gabinete, la tercera desde que asumió el poder en septiembre de 2011, con el nombramiento de 10 nuevos ministros y 25 viceministros.

Sin haberse apenas cumplido un mes de su ambiciosa remodelación, Noda recibió un importante revés después de que el recién nombrado titular de Justicia, Keishu Tanaka, el cuarto en ocupar ese cargo en el último año, presentara su dimisión a causa de un escándalo por vínculos en el pasado con la mafia nipona, conocida como "Yakuza".

El Gobierno de Noda afronta un momento crítico marcado por la tensión territorial con Pekín y Seúl, y la necesidad de aprobar en el Parlamento, cuya Cámara Alta controla la oposición, una ley crucial para financiar el déficit y desbloquear el gasto, y que ya ha motivado el aplazamiento de pagos de algunos subsidios públicos.

La encuesta de Kyodo revela que el 52,4 por ciento de los participantes instan al Gobierno a mantener una postura firme con Pekín en la disputa que mantienen en las islas Senkaku (Diaoyu en China), administradas de facto por Japón pero cuya soberanía reclama la segunda economía del mundo.

La disputa, que afecta a algunas de las principales empresas exportadoras japonesas en China, su primer destino comercial, se recrudeció el pasado mes de septiembre y provocó violentas manifestaciones antijaponesas en diversas ciudades en ese país y el cierre temporal de fábricas y negocios nipones.