Tres agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos que respondían a una alarma de un sensor subterráneo estuvieron al parecer en contacto por radio cuando se aproximaron entre sí desde direcciones opuestas hasta que intercambiaron disparos en el desierto de Arizona, de acuerdo con un nuevo informe sobre el tiroteo en que murió uno de los efectivos.

El texto, difundido el viernes por un alguacil, indicó que la noche estaba despejada y que los agentes realizaban patrullajes por separado cuando aproximadamente a la 1:30 de la madrugada del 2 de octubre recibieron una llamada en la que se les informó que el sensor destinado a detectar contrabandistas de personas e inmigrantes irregulares había sido desactivado.

El agente Nicholas Ivie, de 30 años, se aproximó a pie desde el norte. Los otros dos agentes llegaron caminando desde el sur cuando al parecer Ivie abrió fuego, y sus colegas le respondieron con intensos disparos.

Ivie fue muerto y un efectivo resultó herido. Una tercera agente quedó ilesa.

Las interrogantes han girado en torno a si los agentes estaban en contacto por radio entre sí en el agreste terreno donde la señal puede ser irregular. Una interrupción de la comunicación pudo haber provocado confusión y desencadenado el tiroteo.

Sin embargo, de acuerdo con un informe preliminar de la oficina del comisario del condado de Cochise, el cual investiga el caso junto con el FBI, el agente ileso dijo más tarde a las autoridades que "estuvieron en comunicación por radio con el agente Ivie".

"En un momento ella observó (a Ivie) que les hacía señales con su linterna", según el documento.

La agente, cuyo nombre no ha sido revelado, dijo a los investigadores que "mientras ascendían caminando por un sendero, ella escuchó gritos y luego observó fogonazos frente a ella y escuchó disparos".

"Desenfundó su arma y buscó cubrirse", señala el informe.

La agente afirmó también que su colega creyó haber visto a varias personas avanzando en la oscuridad y cuchicheando después del tiroteo.

El FBI declinó pronunciarse sobre el informe bajo el argumento de que tiene su propia investigación en marcha.

Las autoridades han dicho que los agentes estaban a unos 18 metros (20 yardas) entre sí cuando estalló el tiroteo. El alguacil interino del condado de Cochise, Rod Rothrock, describió el incidente como accidental y descartó una posible presentación de cargos penales.

El FBI ha dicho que se trató de un caso de fuego amigo, pero se ha abstenido de pronunciarse sobre cualquier otro aspecto de la investigación.

Un asistente de alguacil observó en el informe que las autoridades creyeron en un principio que fue una "posible emboscada".

Inmediatamente después del tiroteo, varios agentes del FBI sobrevolaron el lugar en un helicóptero Black Hawk, mientras policías con armas de grueso calibre acordonaron el sitio en busca de posibles atacantes. Dos personas fueron detenidas en México, pero luego quedaron libres cuando se determinó que no tenía relación con el tiroteo.