Un elemento perene en las elecciones presidenciales de Estados Unidos es una pregunta sencilla que pone a prueba el desempeño del mandatario y en la que se solicita a los electores que asuman el papel de jurado.

"¿Está usted hoy mejor económicamente que hace cuatro años?, preguntó Ronald Reagan en 1980 al término de su debate televisivo. La respuesta fue su triunfo abrumador en las urnas.

Desde entonces, esa pregunta es utilizada como garrote por los contrincantes, la hacen los que efectúan las encuestas y sirve de barómetro para medir el ánimo en el país.

La campaña proselitista de 2012 no es la excepción. Mitt Romney y sus portavoces en actos políticos han lanzado la pregunta en un tipo de juicio punzante hacia las políticas económicas de la Casa Blanca y la respuesta rotunda de ellos es no.

Ellos hacen su propia pregunta: ¿Quieren volver a principios de 2008-2009, cuando millones perdieron sus empleos, los bancos quebraron y el país se tambaleó al borde del derrumbe".

Entonces "¿quién tiene la razón? Depende de a quién se le haya preguntado y dónde se haya preguntado y que patrón se utilice para emitir la opinión.

"Es difícil responder con una o dos palabras", dijo Mark Hopkins, economista jefe de Moody's.

"Todo depende del aspecto al que se mire. No creo que haya quien pueda argüir seriamente que no estamos mejor que hace cuatro años. Y yo sería incrédulo si alguien intentara afirmar que estamos bien o que no podríamos estar mejor", apuntó.

Los equipos de campaña de ambos contrincantes se basan en las estadísticas para pintar su propio panorama económico.

Obama habla de progreso en el empleo. Cuando asumió la presidencia, en enero de 2009, la nación había perdido 881.000 puestos de trabajo, según cifras oficiales.

En octubre, se crearon 171.000 empleos. (La tasa de desempleo, que estaba en 7,8% al comienzo del actual gobierno, aumentó y después descendió. Se situó en 7,9% en noviembre.

Para Romney, la estadística interesante es el retroceso en el ingreso promedio de las familias: una declinación de 4,8% ajustada a la inflación en el periodo que va de junio de 2009 (cuando terminó la recesión) a junio de 2012, cuando alcanzó 50.964 dólares, según un informe de Sentier Research.

Hopkins dijo que su punto de vista de basa en el estado general de la economía, en tanto que la pregunta de los candidatos de si "se está (económicamente) mejor" está dirigida al ánimo de los electores.

"Cuando un político hace esa pregunta", explicó, "busca sacar ventaja de la animosidad de la gente, no que haga un análisis racional costo-beneficio", apuntó.

De acuerdo con un sondeo del Washington Post-ABC News, 22% de los posibles electores aseguran que están mejor económicamente cuan cuando Obama asumió la presidencia. Una tercera parte asegura que está peor y casi la mitad que está igual.

Esta es la panorámica básica amplia, aunque son las historias individuales las que revelan esperanza y confianza, así como la frustración e inseguridad del grueso de las personas.

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Sharon Cohen es periodista en Chicago. Su correo es scohen(arroba)ap.org.