Casi todos los alumnos de secundaria incluidos dentro de un plan piloto acuden a las clases de educación sexual a las que se oponen las iglesias católica y evangélica y que serán parte del curso lectivo el próximo año en Costa Rica, informó hoy la prensa local.

En declaraciones publicadas hoy por el diario La Nación, la viceministra de Educación, Dyaláh Calderón, aseguró que de 10.962 jóvenes que asisten a 11 colegios de todo el país incluidos en el plan piloto solo 31 no obtuvieron el permiso de sus padres para recibir las clases.

Estos programas educativos se impartirán en todos los centros educativos de primaria y secundaria a partir del próximo año, a lo que las iglesias católicas y evangélicas se oponen rotundamente pues consideran el enfoque "dañino" para los jóvenes.

El pasado 1 de agosto la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia decidió que la educación sexual será opcional en el país, tras resolver más de 2.000 recursos de amparo presentados por padres de familia evangélicos y católicos contra los programas de educación sexual.

La Sala Constitucional determinó que los padres podrán decidir si envían o no a sus hijos a las clases de educación sexual en los casos en que afecte sus creencias religiosas o los valores que desean inculcar a sus hijos.

La única materia que hasta ahora es optativa en Costa Rica es Religión, pues los padres no católicos, credo oficial del país, pueden pedir al centro de estudios que exima a sus hijos de dicha asignatura si profesan una fe distinta.

Juan Luis Calvo, presidente de la Alianza Evangélica, dijo a La Nación que los programas de educación sexual son "funestos" y "fatídicos".

El plan "propone un descarado adoctrinamiento hacia las prácticas sexuales aberrantes y antinaturales y hacia el aborto; y en ninguna página explica, detalla o plantea, cómo (se) evitará los embarazos de adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual, que son las dos razones del MEP para ponerlo en escena", aseguró Calvo.