Una sacerdote brasileño que se ha convertido en una estrella popular y fue nominado a los premios Grammy Latino, inauguró el viernes un gran nuevo santuario que ha construido para su campaña con el objeto de contener el éxodo de los fieles de la Iglesia Católica en la nación más extensa de América Latina.

Brasil sigue siendo el país con el mayor número de católicos en el mundo, con un 68% de su población de 192 millones de habitantes que se considera parte de la iglesia. Sin embargo ese porcentaje es el menor que se haya registrado desde que el censo incluye la religión de la población hace 140 años.

Es ahí como se explica la presencia del santuario Madre de Dios del padre Marcelo Rossi, sobre una estructura que no ha sido construida del todo y donde los líderes eclesiásticos afirman tendrá una capacidad de 6.000 personas sentadas y suficiente espacio para otras 14.000 personas de pie. Además de un terreno que puede albergar a 80.000 personas que asistan a una misa al aire libre con pantallas de video.

Después de la misa inaugural que congregó a 50.000 personas, un radiante padre Rossi les dijo a los periodistas: "No todos pudieron ingresar. ¡Había una multitud que se quedó afuera! Eso significa que estamos en el camino correcto, y este es un santuario".

El santuario de la Madre de Dios se halla sobre un terreno de 30.000 metros cuadrados (323.000 pies cuadrados). Un portavoz de la iglesia se abstuvo de confirmar la extensión del edificio aunque la prensa local señala que tiene 8.500 metros cuadrados (91.500 pies cuadrados), cifra que lo convertiría en una de las 10 iglesias más grandes del mundo. Una cruz que se erige sobre 42 metros de altura (138 pies) capta toda la atención.

Rossi niega que su extensa iglesia sea una respuesta a la explosión de la fe evangélica cristiana en el gigante sudamericano, y en declaraciones al diario Folha de S. Paulo señaló que no tiene nada personal en contra de los pentecostales.

En cambio, el sacerdote conocido por arrojar baldes de agua bendita a los fieles y por cantar alegres canciones cristianas acompañadas de estridentes bandas musicales parece estar combatiendo a la indiferencia, lo que recientes estudios indican constituye el peor enemigo de la Iglesia Católica.

El hecho de que Rossi haya inaugurado su nueva iglesia en el Día de Todos los Muertos en Brasil, habla por sí solo.

"Un día, un día que estaba muerto, ha sido transformado", les dijo a los fieles durante el servicio.

Al inicio de la última década, millones de católicos brasileños emigraron a los llamativos púlpitos de las congregaciones pentecostales que crecieron considerablemente durante estos años. Un estudio realizado en el 2010 por la Fundación Getulio Vargas, de Brasil, señala que los católicos del país siguen abandonando la iglesia tradicional y a un mayor ritmo que antes, pero en su mayoría simplemente no están abrazando religión alguna.