Rusia necesita un flujo de inmigrantes para compensar las tendencias de decrecimiento de su población y renovar su fuerza de trabajo, declaró hoy el director del Servicio Federal de Migración (SFM) ruso, Mijaíl Romodanovski.

"Según los pronósticos de Rosstat (la agencia estatal de estadísticas), para 2030 la población del país se reducirá hasta los 139 millones de habitantes (actualmente 143 millones)", dijo Romodanovski, citado por la agencia Interfax, en una reunión del Consejo para Asuntos Migratorios adjunto al Kremlin.

El jefe del SFM subrayó que de persistir esta tendencia "cuesta imaginar" a Rusia dentro de 50 años.

"Debido a la caída de la natalidad, la inmigración ayuda a completar la fuerza laboral. En muchos mercados laborales locales hay déficit parcial e, incluso, total de trabajadores", indicó.

Romodanovski advirtió recientemente del peligro que representa el envejecimiento de la población y resaltó que la doctrina de política migratoria del Gobierno ruso incluye el flujo inmigratorio como recurso para completar la fuerza de trabajo.

"Esto no significa que vayamos a sustituir a los ciudadanos de Rusia con inmigrantes. Nuestra tarea consiste en acoger a la gente que se necesita, tanto para trabajos temporales como en residencia permanente", dijo el jefe del SFM el pasado 17 de octubre en una reunión de la Cámara Pública, un organismo consultivo del Kremlin.

En la reunión de hoy, Romodanovski negó que la llegada de inmigrantes a Rusia tenga un impacto negativo en los índices de seguridad ciudadana.

"Vienen aquí a trabajar", recalcó, al tiempo que indicó que solo el 3,4 % de todos los delitos esclarecidos son cometidos por inmigrantes.

Según estimaciones de Romodanovski, anualmente llegan a trabajar a Rusia cerca de 20 millones de inmigrantes.