Los sindicatos sectoriales más grandes de Alemania, Austria y Suiza pidieron hoy, en una conferencia de prensa conjunta en Berlín, pasar la factura de la crisis a los más ricos, responder a la misma con más inversiones en crecimiento, educación y empleo y poner fin al desmantelamiento del estado de bienestar.

"Dinero hay suficiente. Es tiempo para más justicia tributaria", es el título del documento presentado por los líderes de los sindicatos Ver.di de Alemania, Unia de Suiza y GPA de Austria.

Los tres sindicatos presentaron hoy una encuesta que hicieron en los tres países en la que una gran mayoría considera que las cargas para enfrentar la crisis actual están mal repartidas.

En las próximas semanas, de cara al 14 de noviembre, los tres sindicatos realizarán acciones informativas para tratar de dar otra visión de la crisis y presentar soluciones distintas a las de los recortes.

Frank Bsirske, presidente de Ver.di, que representa a los trabajadores del sector de servicios alemán, acusó a los líderes europeos, y en especial a la canciller alemana, Angela Merkel, de haber tergiversado la crisis presentándola como una crisis de la deuda cuando su origen estuvo en la irresponsabilidad de los bancos.

"Angela Merkel sostiene que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Pero a quien se refiere con eso de 'nosotros' es algo que se ve con el llamado paquete de ahorro de 2010. Mientras los trabajadores, los pensionistas y los desempleados tienen que apretarse el cinturón, los altos ingresos y las grandes fortunas no se tocan", dijo Bsirske.

La explosión de la deuda pública en los últimos años tuvo su principal origen en el rescate a los bancos que, de paso, benefició a las grandes fortunas.

"Hoy, los propietarios de las grandes fortunas han dejado atrás la crisis y su capital es más grande que antes de la crisis. Mientras tanto, la deuda alemana subió de 2,2 billones a casi 6 billones de euros", dijo Bsirske.

Eso, según Bsirske, se añadió a los regalos fiscales a los ricos que se han hecho durante los gobiernos de Merkel y el socialdemócrata Gerhard Schröder.

Tanto Bsirske como el presidente de GPA de Austria, Wolfgang Katzian, llamaron la atención sobre la desigualdad en el reparto de la riqueza en sus respectivos países.

En Alemania, el 10 por ciento más rico tiene dos tercios del capital, en Austria un 60 por ciento.

En una encuesta realizada por encargo de los sindicatos en Alemania, Austria y Suiza una clara mayoría considera que la imposición fiscal a los millonarios es demasiado baja y que las cargas para enfrentar la crisis no están justamente distribuidas.

Los tres sindicatos coincidieron en que la manera como se está enfrentando actualmente la crisis conduce a más recesión y a más desempleo y se refirieron concretamente al alto paro juvenil en España y en Grecia que calificaron de bomba de relojería para toda la Unión Europea (UE).

"Algunos siguen teniendo la impresión de que la crisis sólo es la crisis de los otros. Pero para un país que vive en buena parte de sus exportaciones eso no seguirá siendo mucho tiempo así", dijo Bsirske.