La mayoría de Manhattan estaba iluminado la noche del viernes por primera vez en cinco días, una señal de progreso menoscabada por largas filas para adquirir gasolina, mientras el Maratón de la Ciudad de Nueva York se canceló en medio del enojo que producían los planes de proseguir con un evento deportivo en momentos en que miles de residentes aún no tienen servicio de electricidad o, en algunos casos, un lugar donde vivir.

Cuatro días después de que Sandy azotó la costa atlántica y el noreste de Estados Unidos, la cifra de muertos ascendió a más de 90 en 10 estados, e incluyó dos jóvenes hermanos que fueron arrancados de los brazos de su madre por la corriente de las inundaciones en Staten Island durante la tormenta. Sus cuerpos fueron hallados el jueves en una zona pantanosa.

Previamente, el huracán Sandy dejó al menos 69 muertos a su paso por el Caribe.

"No queremos que haya una nube negra sobre la carrera o sus participantes, así que decidimos cancelarla", dijo el alcalde Michael Bloomberg en un comunicado la tarde del viernes al anunciar la cancelación de la maratón de Nueva York. Previamente había defendido que se realizara el domingo la carrera de 26,2 millas, aunque muchos neoyorquinos se quejaban de que sería insensible y desviaría recursos de la ciudad en un momento en que muchos están sufriendo. La carrera estaba programada para comenzar desde Staten Island, una de las zonas más golpeadas por la tormenta y el lugar de las mitad de las muertes en Nueva York.

El alcalde también dijo que la compañía eléctrica Con Edison espera haber resuelto la mayor parte del apagón en Manhattan a medianoche del viernes. Las noticias no son tan buenas para los barrios externos de la ciudad, donde los clientes podrían recuperar el suministro hasta mediados de noviembre.

Los daños totales por cuenta de la supertormenta Sandy en Estados Unidos podrían alcanzar los 50.000 millones de dólares, según la firma de proyecciones Eqecat. Eso la convertiría en la segunda tormenta más costosa en la historia del país tras el huracán Katrina.

Con la interrupción en la distribución de combustible en el este debido a daños por la tormenta y muchas estaciones de venta de gasolina que carecían de suministro eléctrico para operar sus bombas, este combustible se volvió una materia prima preciada, especialmente para quienes dependen de sus vehículos como medio de sustento.

Algunos conductores se quejaron de esperar formados tres y cuatro horas, sólo para ver que se acababa la gasolina cuando se acercaba su turno. Otros se quedaban sin gasolina antes de llegar al frente de la fila.

Se asignaron agentes de policía a las estaciones de gasolina para mantener el orden. En Queens el jueves un hombre fue acusado de apuntarle con un arma a otro conductor que lo acusó de meterse en la fila.

En una gasolinera en Hess, en Brooklyn, la fila se extendía hasta 10 cuadras a través de estrechas y transitadas calles. Eso causó confusión entre otros conductores, algunos de los cuales terminaron involuntariamente metidos en la fila. Algunas personas salieron de sus vehículos para gritarles.

Además, al menos 60 personas estaban formadas a fin de llenar recipientes de gasolina para sus motores.

Vince Levine se formó con su camioneta a las 5 de la mañana. Tres horas después, todavía tenía unos 20 vehículos enfrente. "Tenía medio tanque cuando llegué. Ahora me queda un cuarto", dijo.

"Ha habido algunos gritos y vi a un hombre golpeando el capó de un vehículo. Pero la mayor parte ha estado bien", indicó.

Harum Prince se unió a la larga fila en Manhattan. La línea alcanzaba 17 calles sobre la Avenida 10, y casi la mitad de los vehículos eran taxis, un crucial medio para moverse por una ciudad que todavía tiene paralizado su sistema de transporte público.

"No culpo a nadie. Dios sabe por qué trajo esta tormenta", dijo el taxista.

Más de 3,8 millones de viviendas y negocios en el este siguen sin electricidad, ya menos que los 8,5 millones que llegaron a quedarse sin luz.

No obstante, a lo largo del área metropolitana de Nueva York hubo señales de que la vida estaba comenzando a regresar a algo aproximado a la normalidad.

Más líneas de tren y del metro comenzaron a operar nuevamente el viernes, y el Túnel Holland hacia Nueva York fue abierto a autobuses.

En Nueva Jersey, el gobernador Chris Christie dijo que 12 casinos de Atlantic City podían reabrir inmediatamente después de casi cinco días de cierre por la súper tormenta. Sandy tocó tierra la noche del lunes a pocos kilómetros de Atlantic City, la cual quedó inundada y perdió una sección de su mundialmente famoso paseo a lo largo de la playa, pero soportó mejor que otras partes de la costa de Nueva Jersey.

El jueves la policía recuperó los cuerpos de dos hermanos de 2 y 4 años que fueron arrastrados por las aguas cuando su madre Glenda Moore bajó de su camioneta al quedarse atrapada en una inundación causada por Sandy el lunes por la tarde.

"Terrible, absolutamente terrible", dijo el comisionado de la policía Raymond Kelly al anunciar el hallazgo de los cadáveres de Brandon y Connor en el tercer día de búsqueda.

El descubrimiento fue otro golpe devastador para Staten Island, un vecindario que fue duramente golpeado y donde los residentes se sienten en su mayoría olvidados.

"Tenemos a cientos de personas en refugios", dijo James Molinaro, el presidente municipal. "Muchos de ellos, cuando cierren los refugios, no tendrán a dónde ir porque sus hogares están destruidos".

Residentes y funcionarios públicos se quejaron de que la ayuda se ha demorado demasiado en llegar a Staten Island, donde murieron 19 personas, casi la mitad de la cifra de muertos en toda la ciudad de Nueva York.

Molinaro se quejó de que la Cruz Roja Estadounidense "no se ve por ningún lado" y algunos residentes deploraron lo que calificaron falta de respuesta de las agencias de emergencia del gobierno.

Se está creando un fondo para los sobrevivientes de la tormenta en Staten Island, informaron el viernes Molinaro y el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. Y tanto la secretaria de Seguridad nacional Janet Napolitano, como y el viceadministrador de la Agencia Federal de Emergencias (FEMA), Richard Serino, se proponían inspeccionar la isla

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Los periodistas de The Associated Press Cara Anna y Karen Matthews en Nueva York, David Porter y Wayne Parry en Nueva Jersey, colaboraron con este despacho.