Mick Hucknall, el pelirrojo más famoso de los "soulman", ha estado muy ocupado desde la disolución de Simply Red, un trabajo que se empieza a vislumbrar ahora; primero, con un disco de clásicos de R&B y, más adelante, con otro de material inédito con el que, vaticina, marcará un hito en su carrera.

"Creo que alcanzaré la cima de mi carrera con mi próximo disco, estoy muy feliz con las canciones que he compuesto", declara en una entrevista con Efe el intérprete de "Holding Back The Years", que dice haber utilizado "influencias de la tradición del 'rythm and blues' británico para hacer algo original".

Aunque está prácticamente listo, el público no oirá el fruto de ese trabajo hasta que "American soul", que salió esta semana a la venta, "agote su ciclo de vida", algo para lo que en principio queda largo recorrido y una gira mundial de presentación.

En "American soul" (Warner Music) personaliza clásicos americanos heredados de grandes figuras como Otis Redding, Etta James o The Animals.

"Yo era el único compositor de Simply Red y llegó un momento en que sentía que había explorado suficientemente en esa línea", explica Hucknall, el único miembro constante y original de la banda, sobre las razones por las que asumió en solitario este proyecto, el segundo tras "Tribute To Bobby" (2008).

Cuenta que en 2010 empezó a componer canciones nuevas y que ya en 2011 entró al estudio para grabarlas, pero que en las pausas de ese proceso fue invitado a colaborar con gente como Bill Wyman y The Faces, el grupo de Ronnie Wood y Rod Stewart.

Así empezó a experimentar con un repertorio clásico de R&B. "Y me lo pasé tan bien que me sugirieron hacer un álbum así. Me propuse grabar una canción por cada día que estuviera ocupado en el estudio con el otro disco", cuenta.

Como las canciones de este proyecto paralelo ya estaban compuestas, terminó con él mucho antes que con su disco de material inédito.

"Ya cantaba 'I'd rather go blind' con The Faces y el resto de los temas de este disco forman parte en su mayoría de mi propia colección de vinilos", informa Hucknall, que se limitó a escoger los cortes que mejor sonaban junto a su productor Andy Wright.

"American soul", distingue, va más allá de los referentes con los que trabajó en Simply Red y en álbumes de versiones como el exitoso "New Flame" (1989), inspirado por artistas como Marvin Gaye y Barry White.

"En ese momento, la música de los sesenta sonaba realmente desfasada y buscábamos sonidos más modernos, aunque yo adoraba esa época", precisa.

Considera que el éxito de este estilo radica en su capacidad para "inspirar y emocionar" y resta importancia al hecho de que, cuando irrumpió en el panorama musical, su aspecto chocaba con el arquetipo de intérprete de soul establecido.

"Mick Jagger tuvo ese mismo problema en los sesenta cuando empezó a cantar blues y le decían que no podía, porque era un chico blanco. Y a Sinatra le decían que no podía cantar jazz", recuerda.

Puede estar orgulloso de lo logrado este pálido pelirrojo: más de 55 millones de discos vendidos, tres premios Brit y 31 números uno en las listas de Reino Unido desde su debut con "Picture Book" (1985).

Ahora que el soul vuelve a reinar en su país con jóvenes figuras como la malograda Amy Winehouse, el ecléctico Plan B y el fenómeno de Adele, cabe preguntarse por la influencia de Hucknall en toda esa generación que en los años ochenta y noventa apenas eran niños.

"Sí, seguro, es todo culpa mía", dice a carcajadas.

Javier Herrero.