Nueva York se afana en retornar a la normalidad pero en la ciudad aún quedan vestigios del devastador paso del huracán "Sandy", como la sección de grúa de 23 metros de largo que todavía hoy pende suspendida en el vacío a 75 pisos de altura junto al exclusivo rascacielos para multimillonarios One57.

Contra el cielo de Manhattan, al sur de Central Park, se recorta la silueta de una grúa cuya parte superior se halla parcialmente partida y colgando en el aire, como un elocuente símbolo de la estela de destrozos que sembró el huracán "Sandy" a su paso por la Gran Manzana.

A pesar de la precaria imagen que brinda esta grúa doblada, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, aseveró hoy, una vez completadas todas las inspecciones, que la estructura se mantiene "estable", y que un equipo de ingenieros ha constatado que "las sujeciones que la unen al edificio son seguros".

Sin embargo, según las últimas previsiones del alcalde, la calle 57 entre la Sexta y la Séptima avenidas, en la que se está erigiendo el One57, todavía habrá de permanecer acordonada al menos hasta el fin de semana.

Cuando el pasado lunes, en torno a las 14.30 hora local (18.30 GMT), los fuertes vientos de hasta 150 kilómetros por hora lograron partir la estructura, tanto la calle 57 como la adyacente 56 tuvieron que ser evacuadas, ante el peligro de que la gigantesca sección de grúa cayera al suelo.

En su momento, debido precisamente a las adversas condiciones meteorológicas, no se pudo asegurar el segmento y ahora, según informó Bloomberg, se está "revisando el plan" para solventar este problema que ha quedado pendiente figurada y literalmente.

Bloomberg apuntó el pasado miércoles que una de las soluciones posibles pasaría por construir una nueva grúa con la cual retirar la porción dañada.

Entre tanto, la zona se ha convertido en un poderoso reclamo para los curiosos, que se hoy congregaban ante las vallas policiales que rodean la zona para tomar fotografías.

El cercano Central Park permanece cerrado, como todos los parques de la ciudad, que no se reabrirán hasta el sábado, y así se encuentra también la emblemática sala de conciertos del Carnegie Hall, que, a mitad de la temporada, ha tenido que suspender algunos de los eventos que tenía programados por hallarse en la misma manzana donde se alza la grúa.

Así, las actuaciones de la Orquesta de Saint Luke, previstas para el pasado martes, miércoles y para hoy, han sido canceladas y pospuestas hasta el próximo 1 de junio, misma fecha a la que ha tenido que ser aplazado el concierto del pianista Wael Farouk, quien iba a tocar hoy.

Con esta grúa, la promotora inmobiliaria Extell está erigiendo un rascacielos que se convertirá en el edificio destinado a viviendas más elevado de la Gran Manzana, ya que alcanzará los 300 metros de altura.

Pero esta torre no sólo sobresale por su tamaño, sino también por el lujo de las viviendas que acogerá y el estatus económico de sus residentes, ya que el One57 ha sido concebido como un reducto en las alturas para multimillonarios.

Un dúplex de la parte superior del edificio, de 930 metros cuadrados, ya se ha vendido por 90 millones de dólares, el precio más alto pagado hasta la fecha por un apartamento en Nueva York.

Los compradores de los nueve pisos más altos del rascacielos son todos multimillonarios, y entre ellos figuran algunos de los que aparecen en las páginas de la revista "Forbes" bajo el título de los más ricos del mundo.

El resto de estos 92 exclusivos apartamentos se mueven en un rango de precios que va desde los 45 a los 50 millones de dólares, y el promotor inmobiliario ha recaudado, en concepto de contratos, 1.000 millones de dólares desde que las ventas comenzaron el pasado noviembre.

Está previsto que las obras de esta faraónica construcción finalicen en la primavera de 2013, pero, para eso, la grúa que la está erigiendo todavía tiene que recuperar su posición vertical y levantarse, como lo está haciendo el resto de la ciudad.