Más de 400 personas sospechosas de apoyar a la milicia radical islámica Al Shabab fueron hoy detenidas en la ciudad portuaria de Kismayo, antiguo bastión de los islamistas ya unos 500 kilómetros al sur de Mogadiscio.

Las detenciones se practicaron durante un amplio dispositivo de seguridad desplegado por el Ejército Nacional Somalí y la milicia progubernamental Raskamboni, informó a Efe Abdinasir Serar, portavoz de las fuerzas somalís en la citada ciudad.

"Pusimos en marcha la operación de seguridad en Kismayo después de ver a supuestos miembros de Al Shabab en la ciudad y de que tuvieran lugar una serie de ataques" recientemente, dijo Serar.

"Arrestamos a unas 450 personas que ahora están en la cárcel. Mañana habrá una investigación. El motivo de la operación es que ha habido muchos civiles muertos y heridos en la ciudad" por ataques supuestamente cometidos por Al Shabab, aseveró el portavoz.

Serar agregó que la ofensiva contra supuestos simpatizantes de la milicia radical continuará hasta que se pacifique Kismayo.

Najmo Yusuf, residente en la localidad costera, confirmó a Efe que "cientos de personas fueron detenidas por fuerzas del Gobierno de Somalia en una enorme operación de seguridad".

Entre los detenidos figura el periodista Farhan Mohamed Abdi, de la radio Goob Joog, con sede en Mogadiscio, según aseguró su amigo Said Abdul Kadir Jii-Jiile.

El último atentado en Kismayo ocurrió el pasado martes, cuando cuatro civiles murieron y varios resultaron heridos al explotar una bomba en un restaurante a las afueras de la urbe.

Fuerzas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) arrebataron Kismayo a Al Shabab a finales del pasado septiembre.

La importancia de la toma de Kismayo reside en su puerto, que generaba importantes ingresos para los radicales con las exportaciones, y que también era punto de entrada de armamento para la milicia.

No obstante, los islamistas controlan aún amplias zonas del centro y del sur del país, donde el frágil Gobierno somalí todavía no está en condiciones de imponer su autoridad.

Las tropas de AMISOM, el Ejército somalí, las fuerzas etíopes y milicias progubernamentales combaten a Al Shabab, que el pasado febrero anunció su unión formal a la red terrorista Al Qaeda y que trata de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.