El Gobierno de China ha propuesto al negociador internacional Lajdar Brahimi la creación en Siria de "un organismo de gobierno de transición con amplia representación" de todas las partes en conflicto, y un cambio político en ese país "seguro, estable y en calma".

Así lo señaló hoy el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei, al detallar el contenido de una propuesta de cuatro puntos que el jefe de la diplomacia china, Yang Jiechi, entregó a Brahimi durante su visita a Pekín, los pasados días 30 y 31 de octubre.

En la propuesta se pide a las partes en conflicto que den "pasos efectivos hacia un alto el fuego", tal vez "región por región", en aras a lograr "el final de todo enfrentamiento armado y violencia".

Para la transición política, China sugiere la inmediata elección de interlocutores que, "asistidos por Brahimi y la comunidad internacional", puedan formular una hoja de ruta hacia un cambio de poder.

Es una de las primeras veces en las que Pekín acepta la posibilidad de un cambio de poder en el régimen de Bachar al Asad, al que ha apoyado indirectamente con sus vetos a resoluciones contra éste en el Consejo de Seguridad de la ONU, si bien en la propuesta también se pide que "se mantengan las instituciones gubernamentales sirias".

En el cuarto punto de la propuesta, el ministro de AAEE chino sugirió a Brahimi que la comunidad internacional aumente la ayuda humanitaria a los refugiados, aunque pidió que "no se politicen las cuestiones humanitarias ni se militarice la asistencia".

China, miembro permanente y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha bloqueado este año en tres ocasiones junto a Rusia resoluciones de la ONU contra el régimen de Al Asad, por considerar que podrían abrir la puerta a sanciones o intervenciones militares.

En cambio, ha manifestado su apoyo a la labor mediadora de la ONU y la Liga Árabe, tanto con Brahimi como con su antecesor, Kofi Annan.

Responsables del Gobierno chino se reunieron en agosto con una enviada especial del Gobierno sirio y, un mes después, con una delegación de un grupo de la oposición, a los que pidió "una solución política, pues el uso de la fuerza no resolverá la crisis en el país árabe".