La línea de meta y naranja está ya colocada en el Central Park de Nueva York, sin destrozos a causa de la supertormenta a la vista.

Pero poco más entra en la normalidad con el Maratón de la Ciudad de Nueva York.

La pista seguirá siendo la misma ya que hubo poco daño en ella, pero llegar a la meta podría aún ser una aventura para algunos corredores en zonas de la periferia.

Así es la vida tras el paso de Sandy — trenes, aviones, autobuses y transbordadores suspendidos, edificios inundados, caminos cerrados y zonas sin energía eléctrica.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, no vio ninguno de estos problemas como insorteable y defendió la decisión de realizar la carrera y aseguró que el maratón del domingo no afectará los recursos destinados a los damnificados de la tormenta Sandy.

Bloomberg respondió el jueves a las críticas por su decisión de realizar la carrera. Señaló que se espera que la electricidad vuelva antes del domingo al bajo Manhattan, lo que liberaría "a una gran cantidad de policías".

Indicó que los obreros de sanidad y bomberos que ayudan a las víctimas de la tormenta no están involucrados con el maratón. Los organizadores de la carrera han dicho que utilizarán más contratistas privados que en años anteriores para no sobrecargar a los empleados públicos.

"En esta ciudad tenemos que seguir adelante", señaló Bloomberg.

Domenic Recchia Jr., miembro del consejo de la ciudad, sin embargo, dijo que los planes de realizar la carerera "están mal" dada la miseria entre los residentes sin alimentos, albergue o electricidad.

El maratón aporta alrededor de 340 millones de dólares a la ciudad. Los organizadores también lo usarán como telón de fondo para recaudar fondos para recuperación. La compañía New York Road Runners, que opera el evento, donará 1 millón de dólares para el fondo y dijo que había más de 1,5 millones de dólares ya comprometidos por parte de los patrocinadores.

Algunos corredores usarán transbordadores para arrancar la carrera en Staten Island como en años pasados. Luego de la tormenta, los organizadores sugirieron sólo autobuses, pero la ciudad quería que se usaran los transbordadores. Bloomberg espera servicio total de transbordadores para el sábado.

Los corredores de Brooklyn, Queens, Long Island y Nueva Jersey, con problemas para llegar a Manhattan, serán transportados en autobús directamente desde esos lugares al sitio donde inicia la carrera. Los organizadores planean dar a conocer los detalles de la transportación el viernes.

Muchos de los casi 30.000 corredores de fuera de la ciudad padecerán problemas para llegar a la ciudad, mientras que la presidenta de la compañía New York Road Runners Mary Wittenberg predijo que más de 8.000 personas, de los 47.500 participantes que se esperaban originalmente no lo harán.

Wittenberg dijo que los corredores que tuvieron que cancelar no parecían molestos por perder su cuota de entrada, por políticas de la carrera, sino que estuvieron contentos con el hecho de que se les reservara un puesto para la carrera del año entrante.