Un día después de que UBS anunció que recortaría hasta 10.000 empleos para 2015, el presidente de su consejo de administración Axel Weber advirtió que muchos rivales del gigante financiero suizo deberán hacer lo propio.

El grupo con sede en Suiza busca dejar atrás una serie de escándalos y pérdidas, mediante un plan para reducir su unidad de banca de inversiones y para desechar las actividades concentradas en operaciones riesgosas.

Su pérdida neta en el tercer trimestre, de 2.170 millones de francos suizos (2.310 millones de dólares) se derivó en buena medida de esa unidad, donde las nuevas reglas que contemplan un aumento en las reservas de capital reducen el monto de dinero para invertir.

"Sospecho que muchos bancos aún no han entendido verdaderamente qué consecuencias tendrán las nuevas reglas de capital para el negocio en 2019, cuando entren plenamente en efecto", dijo Weber, citado por la edición del miércoles del diario alemán Handelsblatt.

"Nosotros, por otro lado, vemos este nuevo mundo con mucha claridad", aseguró. "Además de eso, las reglas suizas nos comprometen a cumplir con exigencias incluso mayores de capital, por encima de la cuota de 10% que ordena Basilea III".

Los gobiernos, a través de un acuerdo bancario internacional conocido como Basilea III y de la Unión Europea, presionan a los bancos para que aumenten su capital o las reservas financieras que permitan absorber pérdidas.

Ello haría más difícil que los bancos caigan en la insolvencia y requieran cuantiosos rescates pagados por los contribuyentes y por la economía en general. Pero las demandas requieren que los bancos encuentren esas reservas adicionales en algún lugar, hagan inversiones menos riesgosas o adopten esas dos opciones. El objetivo final es evitar que se repita el impacto que tuvo el colapso de Lehman Brothers en el sistema financiero global en 2008, e impedir que los contribuyentes paguen los rescates.

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Los periodistas de la AP, Geir Moulson en Berlín, y David McHugh en Francfort, contribuyeron con este despacho.