A pesar de lo que marca la tradición, la noche de Halloween no fue la más terrorífica del año para muchos neoyorquinos, que prefirieron aprovecharla para ataviarse con sus mejores disfraces y superar el miedo a la que ya consideran su peor noche: la del pasado lunes, cuando "Sandy" azotó la Gran Manzana.

Al grito de "¡Trick or treat!" (¡Truco o trato!), los niños salieron a la calle, después de tres días sin poder ir a la escuela, para celebrar esta tradición tan arraigada en Estados Unidos y que no ha conseguido paralizar ni la peor tormenta de los últimos años ni las bajas temperaturas que enfriaron la Noche de las Brujas.

En cambio, en la vecina Nueva Jersey, que ha sufrido las peores inundaciones y apagones de su historia, la celebración fue suprimida directamente por el gobernador Chris Christie, ya que podría ser una amenaza para la seguridad de quienes festejaran.

Al otro lado del río Hudson, las cosas eran algo más alegres, pero no en la zona sur de Manhattan sin electricidad, donde el ambiente era de lo más terrorífico: oscuridad total en noche de Halloween.

"Después de estar tres días encerrados en casa, salir a la calle a celebrar Halloween nos ayuda a distraernos, tanto a los adultos como a los más pequeños", afirmó Victoria, vecina del barrio de Harlem que salió con sus cuatro hijos a recorrer las calles en busca de dulces y chocolatinas.

Victoria reconoció que "la noche más terrible del año fue la del lunes", pues aunque su zona no se ha visto afectada por las inundaciones y los cortes de electricidad que ha dejado "Sandy" a su paso por Nueva York, sí sufrieron por el intenso viento que azotó la ciudad y vieron por televisión lo que ha sucedido a muchos de sus conciudadanos.

También Blanca, que paseaba con sus hijas con bolsas repletas de caramelos por el norte de Manhattan, coincidió en señalar que la noche del lunes fue "inolvidable, una auténtica noche de terror para los niños", dijo a Efe.

"Una noche 'normal' de Halloween ayuda a los niños a olvidarse un poco de los últimos días, que han sido muy duros", añadió.

Así, olvidándose de "Sandy" por un rato, los más pequeños consiguieron disfrutar de una noche especial con todo tipo de máscaras y vestidos de princesas, super héroes, brujas y zombis por las calles decoradas como cada año con las clásicas calabazas.

Pese a esta aparente normalidad en la noche de los muertos, "Sandy" consiguió que la celebración de 2012 fuera diferente, pues por ejemplo, este año fue la primera vez que no se celebró en la Gran Manzana el tradicional desfile de Halloween del famoso barrio del Village desde su inicio, en 1973.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, dijo que la cancelación permite "garantizar la seguridad de los ciudadanos", a quienes pidió que si decidieran salir a la calle a realizar el "truco o trato" que lo hicieran con "sentido común".

También se suspendió el tradicional desfile de Halloween de Jackson Heights, en el barrio de Queens, pero aún así hubo niños que salieron, acompañados de sus padres los más pequeños, un poco por toda la ciudad.

No obstante, algunos reconocieron que "Sandy" tuvo su parte positiva en la celebración de Halloween. "Como hemos estado encerrados en casa, hemos tenido más tiempo para preparar los disfraces con los niños, lo que les ha servido para hacer más soportables estos últimos días", señaló Blanca.

"Como los niños no han tenido colegio han empezado a venir al mediodía y poco a poco los sacos de chucherías que teníamos preparados para ellos han ido acabándose", explicó a Efe una dependienta de una tienda de Harlem, que estuvo recibiendo niños al grito de "¡Truco o trato!" durante todo el día.

En otras zonas de la ciudad, los niños se limitaron a visitar los apartamentos de los edificios, sin salir a unas calles todavía con árboles o ramas caídos, mientras que en los vecindarios sin electricidad no hubo celebración infantil.

Con una de sus celebraciones más tradicionales, la ciudad trató de volver a la normalidad y superar una de las peores catástrofes naturales de los años recientes, que se ha saldado por ahora con una treintena de víctimas mortales solo en la ciudad de Nueva York.

Así, dando pequeños pasos, la ciudad avanza en el lento retorno a la normalidad, pese a que todavía millones de personas siguen sin electricidad ni teléfono.

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Jessica Martorell