Los duros presupuestos de Portugal para 2013, criticados desde la derecha y la izquierda, sufren hoy una primera votación en el Parlamento que el Gobierno conservador espera superar con su mayoría absoluta a pesar de las disensiones internas.

Por segundo año consecutivo los presupuestos del Estado luso se han ganado el apelativo de los más austeros de la historia reciente del país, e incluyen fuertes aumentos de impuestos para reducir el déficit fiscal al 4,5 %, como exigen la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En los debates parlamentarios previos celebrados el martes, el primer ministro, Pedro Passos Coelho, reconoció que los recortes realizados en los últimos años han llegado al límite y es necesario reformar el Estado para garantizar que sea sostenible.

Pero la oposición de izquierda se apresuró a rechazar la propuesta con el argumento de que la intención del Ejecutivo conservador es reducir aún más los derechos sociales ante el "fracaso", como lo llamaron los socialistas, de la política de austeridad.

Passos Coelho, que arrebató el poder a los socialistas en las elecciones anticipadas de junio del año pasado, no dio detalles sobre el alcance de la reforma pero pidió el apoyo de la oposición y de los empresarios y sindicatos para efectuarla.

No obstante, el primer ministro solo ha obtenido críticas, y muy fuertes, de esos tres sectores a las medidas de austeridad anunciadas en las últimas semanas.

Incluso figuras de peso de su propio partido, el Social Demócrata (PSD, conservador) incluida Manuela Ferreira Leite, que le precedió en la presidencia de la organización, han descalificado las medidas de austeridad de los presupuestos.

También los democratacristianos, que gobiernan en coalición y dan mayoría absoluta al PSD, pusieron graves reparos a los presupuestos, y sus disensiones públicas pusieron este mes en evidencia profundas fisuras en la alianza que sustenta al Ejecutivo.

Con todo, los dirigentes de ese partido, la tercera fuerza parlamentaria con 24 de los 230 diputados, aseguraron que mantienen el respaldo al proyecto presupuestario.

El Partido Socialista (PS) que tiene 74 diputados y la izquierda marxista, que suma 24, se oponen en cambio, y de forma férrea, a los nuevos sacrificios presupuestarios, desde recortes de salarios y pagas extra en el sector público a un aumento del 30 % en la presión fiscal media que sufren los portugueses.

Passos Coelho aseguró, al defender su proyecto de presupuestos, que solo una reforma del Estado permitirá cumplir los objetivos de estabilizar y hacer sostenibles las finanzas públicas.

El secretario general del PS, Antonio José Seguro, adelantó que no respaldará una revisión constitucional -que no podría salir adelante solo con la mayoría absoluta del Gobierno- para hacer un recorte del Estado social.

El líder de los socialistas considera que la propuesta del Ejecutivo supone reconocer la necesidad de un segundo rescate financiero y demuestra que el camino de la austeridad fue "un error", que ha disparado el desempleo (al 16 %) y la caída de la economía (3 %).

La UE y el FMI concedieron el año pasado a Portugal un rescate de 78.000 millones de euros que fue negociado cuando aún gobernaba el PS, al que Passos Coelho responsabiliza a su vez de la crisis lusa.