La Misión Integrada de las Naciones Unidas para Timor Oriental (UNMIT) traspasó hoy las competencias en materia de seguridad a la Policía nacional, dos meses antes de que concluya su mandato en ese país que ha vivido brotes de violencia.

La cesión se materializó durante una ceremonia en el Palacio Presidencial de Dili, después de que una evaluación conjunta de la ONU y las autoridades del país determinara que la Policía Nacional de Timor Oriental (PNTL) está lista para asumir la responsabilidad.

En una entrevista con la cadena australiana ABC, el director de la organización de seguridad Fundasaun Mahein, Nelson Belo, dijo que aunque los métodos de la PNTL para afrontar "los problemas no están a la altura de los estándares internacionales, en el contexto timorense este cuerpo está realmente preparado para hacer el trabajo".

El Gobierno de Timor Oriental prevé continuar con la formación del cuerpo policial con el apoyo de países como Australia.

La UNMIT, que tenía 1.159 policías y militares de 40 países -entre ellos España, El Salvador y Uruguay- a fecha de 30 de septiembre, empezó a traspasar competencias a la Policía timorense en marzo.

Esta misión de la ONU se creó en 2006 para ayudar a las autoridades locales a restablecer el orden tras la crisis política que generó una ola de violencia que puso al país al borde de la guerra civil, con al menos 30 muertos y 100.000 personas desplazadas.

Desde el despliegue de los "cascos azules", han muerto 9 policías y 7 civiles (4 nacionales y 3 extranjeros) en incidentes de seguridad, según datos de la misión integrada.

La ONU, de cara a concluir su mandato en Timor Oriental, tiene previsto retirar al grueso de la tropa que mantiene en el territorio en las próximas seis semanas, de acuerdo con el jefe de la misión, el danés Finn Reske-Nielsen.

"Solo tendremos a un puñado de personas el 31 de diciembre para cerrar formalmente lo que fueron casi 13 años de misiones políticas y de paz en este país", dijo hoy Reske-Nielsen a la cadena australiana ABC.

Indonesia invadió militarmente Timor Oriental en 1975, al año siguiente de la retirada de la potencia colonial, Portugal, y mantuvo sometido el territorio hasta 1999, cuando se celebró una especie de referéndum de autodeterminación auspiciado por las Naciones Unidas y ganó la opción independentista.

En septiembre de ese año, el Ejército indonesio se replegó y entró en la antigua colonia portuguesa una fuerza internacional bajo el mando de la ONU.

Las Naciones Unidas administraron y reconstruyeron el territorio hasta el 20 de mayo de 2002, cuando se proclamó la independencia y Xanana Gusmao, el antiguo jefe de la resistencia armada contra la ocupación indonesia, asumió las funciones de jefe de Estado.

La ONU tuteló el proceso durante tres años más y se retiró en 2005.

La expulsión del Ejército de 591 militares que reclamaban mejoras en febrero de 2006 desató una ola de violencia que forzó el regreso de los "cascos azules".

Bajo la supervisión de las Naciones Unidas, Timor Oriental restableció el orden y celebró elecciones legislativas y presidenciales en 2007 en un clima de relativa normalidad.

Al año siguiente, un grupo de soldados rebeldes intentó asesinar al entonces presidente del país, el nobel de la paz José Ramos Horta, y al primer ministro, Gusmao.

Ramos Horta estuvo al borde de la muerte, mientras que Gusmao salió ileso del atentado.

Los timorenses volvieron a acudir a las urnas este año y reeligieron a Gusmao como primer ministro y encumbraron a la jefatura del Estado a Taur Matan Ruak.

A pesar de que la comunidad internacional celebró la forma como se celebraron los comicios y la ONU concluyó que habían sido indicación suficiente de que su trabajo estaba cumplido, Timor Oriental aún arrastra la crisis política a raíz de la violencia de 2006.

Timor Oriental tiene alrededor de 1,1 millones de habitantes, de los cuales el 41 por ciento vive debajo del umbral de la pobreza.

La economía crece a un ritmo de dos dígitos y el Estado dispone para sufragar los presupuestos generales de los dividendos que genera la explotación de las ricas reservas de petróleo y gas en el mar de Timor.