Lee Sang-eun, hermano mayor del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, compareció hoy ante un consejo especial para ser interrogado por una supuesta compra irregular de terrenos, en un escándalo de corrupción que ha salpicado también al hijo único del mandatario.

Lee Sang-eun es sospechoso de haber prestado 600 millones de wones (unos 415.000 euros) a su sobrino para la compra fallida, y presuntamente llena de irregularidades, de unos terrenos donde se pretendía levantar la futura residencia de Lee Myung-bak.

El proyecto fue objeto de polémica por el supuesto uso de fondos públicos en la operación, lo que llevó a la oficina presidencial a dar marcha atrás a la compra.

Tras un primer proceso, la Fiscalía decidió el pasado junio no presentar cargos contra los supuestos implicados, pero la oposición solicitó una investigación especial, actualmente en curso y que podría prolongarse hasta finales de noviembre.

Como parte de las pesquisas, los fiscales registraron a mediados de octubre la casa y la oficina de Lee Sang-eun, a quien consideran un testigo crucial en el caso.

El hermano del mandatario, presidente del fabricante de componentes de automoción DAS, había pospuesto en dos ocasiones anteriores su comparecencia ante los fiscales alegando motivos de salud.

Además, la semana pasada el hijo de Lee Myung-bak, Lee Si-hyung, de 34 años, compareció a su vez ante los fiscales para aclarar su papel en la polémica operación.

La investigación que salpica a la familia del presidente se produce en el último tramo de su mandato, que concluirá en febrero de 2013, tras las elecciones generales que tendrán lugar en diciembre de este año y a las que, por ley, él no puede concurrir.

Otro de los hermanos del jefe del Estado, Lee Sang-deuk, ingresó en prisión a mediados de julio por otro caso diferente en el que fue acusado de haber aceptado sobornos de diferentes entidades bancarias a cambio de ejercer su influencia para que evadieran inspecciones y penalizaciones.