El Consejo de la Federación o Senado de Rusia aprobó hoy unas enmiendas que endurecen las penas por acceso ilegal a secretos de Estado, modificaciones que han suscitado el rechazo de defensores de los derechos humanos.

El proyecto de ley, promovido por el Ejecutivo, recibió la semana pasada la aprobación de la Duma o Cámara de Diputados, dominada por el oficialismo.

"Está claro que esas enmiendas (las autoridades) no las necesitan para que estén sobre la mesa, sino para que se utilicen activamente contra los opositores", dijo en esa ocasión Kirill Kabánov, miembro del Consejo para los Derechos Humanos adjunto a la Presidencia de Rusia.

Las modificaciones a la ley 283 del Código Penal de Rusia castigan a las personas que accedan a secretos de Estado a través del secuestro, engaño, soborno o amenazas, con multas de entre 200.000 rublos (alrededor de 6.500 dólares) y 500.000 rublos (unos 16.000 dólares) o penas de hasta 4 años de cárcel.

Además, amplía el círculo de las personas que podrán considerarse como traidores de la patria, así como la interpretación del propio concepto de traición.

Así, entre los "traidores" también podrán figurar organizaciones internacionales que actúen contra los intereses de Rusia y que, según el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), sean utilizadas como tapadera de servicios de inteligencia extranjeros.

Cualquier ayuda de carácter financiero o hasta consultivo a estas organizaciones también podrá ser considerada como traición.

Las polémicas enmiendas fueron rechazadas en su tiempo por el expresidente y actual primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, considerado por muchos más liberal que el actual presidente, Vladímir Putin.