Los ministros de Finanzas de la zona del euro (Eurogrupo) analizan hoy el desbloqueo de la ayuda financiera internacional a Grecia, aunque no se espera que los Diecisiete tomen ninguna decisión definitiva.

La reunión, que se celebrará por conferencia telefónica, se produce tras el anuncio este lunes por parte del Gobierno griego de que llegó a un acuerdo con la troika (formada por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) sobre un nuevo plan de ajustes.

Este consenso, que aún no ha sido confirmado por ninguno de los acreedores internacionales, es un requisito previo al desembolso de un nuevo tramo del segundo rescate de Grecia, que asciende a 31.500 millones de euros.

Durante la conferencia telefónica, los Diecisiete estudiarán la situación de las negociaciones con Grecia, aunque fuentes diplomáticas indicaron que es probable que no se tome ninguna decisión.

Ésta puede quedar postergada al 12 de noviembre, fecha en que se celebrará una nueva reunión del Eurogrupo, aunque las citadas fuentes no descartaron que se convoque un encuentro previo el próximo 8 de noviembre.

Fuentes griegas indicaron recientemente que los representantes helenos no esperan obtener la aprobación del Eurogrupo hasta el 12 de noviembre, de modo que encaraban la reunión del grupo de trabajo del Eurogrupo celebrada el lunes en Bruselas y la teleconferencia de hoy como una oportunidad para intercambiar información con sus socios comunitarios.

De confirmarse, el acuerdo anunciado por el primer ministro griego, Andonis Samarás, sobre las nuevas medidas de recortes y los ajustes presupuestarios supondrá un importante paso adelante dentro de las complejas negociaciones entre Atenas y la troika.

Sin embargo, quedan aún cuestiones relevantes por abordar, como la prórroga de dos años que Grecia espera obtener de sus socios europeos para cumplir con los objetivos marcados por Bruselas.

El acuerdo anunciado por Atenas incluye medidas de austeridad por valor de 13.500 millones de euros y una reforma laboral que Samarás prevé llevar al Parlamento griego la próxima semana.

La reforma laboral ha supuesto el mayor escollo para cerrar las negociaciones en los últimos días, debido a la oposición de los socios de gobierno de Samarás (los socialdemócratas del Pasok y el partido de izquierda Dimar).

El rechazo de Dimar a las medidas de flexibilización laboral exigidas por la troika obligó la semana pasada a Samarás a dar marcha atrás, tras haber anunciado el cierre de un acuerdo con la tríada.