Los Gobiernos de Bélgica y Francia negocian una nueva inyección de capital para del banco franco-belga Dexia, una medida que se hará efectiva la próxima semana y que supondrá entre 5.000 y 7.000 millones de euros adicionales para la entidad, publica hoy el diario "Le Soir".

Las nuevas necesidades de capital de la entidad en proceso de reestructuración han salido a la luz después de que el ministro de Finanzas belga, Steven Vanackere, incorporara el asunto este martes al orden del día de un consejo de ministros celebrado destinado a negociar el presupuesto nacional.

Los ejecutivos belga y francés han comenzado a evaluar la situación de Dexia con vistas a acordar una intervención pública para el próximo 7 de noviembre, cuando el consejo de administración de la entidad tiene previsto aprobar las cuentas trimestrales, señala ese mismo diario belga.

"Habrá una decisión antes de finales de la semana que viene", confirmó una fuente del Gobierno federal belga al citado rotativo francófono.

Las necesidades de capital del banco se estiman entre 5.000 y 7.000 millones de euros adicionales, que se sumarían a los dos tramos de rescates multimillonarios ya concedidos a la entidad.

Los Gobiernos de Francia, Bélgica y Luxemburgo ya inyectaron 6.400 millones de euros en Dexia durante la crisis financiera de 2008, cuando se puso en marcha un amplio proceso de reestructuración de la entidad.

Además, París y Bruselas ofrecieron garantías al banco por valor de 20.000 millones de euros.

En diciembre del año pasado, estos tres países acordaron el segundo plan de ayuda a Dexia, que preveía aportaciones máximas de 45.000 millones de euros.

Esta suma estaba destinada garantizar las necesidades de financiación del grupo en el periodo cubierto por la garantía temporal y reducir la dependencia de una refinanciación por parte de los bancos centrales.

Francia y Bélgica otorgaron nuevas garantías por un valor máximo de 54.000 millones, por lo que el montante total de deuda de Dexia cubierto por ambos países asciende actualmente a unos 74.000 millones, la mayor parte de los cuales son asumidos por Bruselas.

La situación de Dexia continúa siendo delicada debido principalmente a las importantes pérdidas registradas por la venta de sus filiales en los últimos meses y al alto precio que paga a los Estados para financiar su deuda, estimado en unos 500 millones de euros anuales.

El capital disponible del grupo ha caído desde 19.200 millones de euros a finales de 2010 hasta 2.700 millones a finales de 2011, mientras que sus fondos propios entraron en negativo (-2.300 millones) el pasado 30 de junio.

El pasado septiembre, Dexia vendió su filial turca DenizBank al banco ruso Sberbank por unos 3.020 millones de euros, mientras que en marzo de este año cedió el 50 % de una de sus filiales de su rama luxemburguesa, RBC Dexia Investor Services, a Banque Royale de Canadá por 837,5 millones de euros.