La supertormenta Sandy obligó a quedarse en tierra a más de 18.000 vuelos en todo el noreste del país y el planeta, y pasarán varios días antes de que se normalicen los viajes.

Según el servicio de rastreo de vuelos FlightAware, se cancelaron más de 7.000 vuelos tan solo el martes. Se registraron demoras en todo Estados Unidos, afectando a viajeros en ciudades desde San Francisco a Atlanta. Algunos pasajeros que intentaban volar a Europa y Asia también quedaron varados.

Las autoridades cerraron los tres grandes aeropuertos de Nueva York debido a la tormenta. Nueva York tiene el espacio aéreo más activo de la nación, así que las cancelaciones ahí pueden afectar dramáticamente los viajes en otras ciudades.

Existía la posibilidad de que se reabrieran los vuelos el miércoles en el aeropuerto John F. Kennedy, según la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. No se sabía cuándo reiniciarían operaciones los aeropuertos LaGuardia y Newark, en Nueva Jersey.

Se reiniciaron vuelos en otros aeropuertos. Delta reinició el martes viajes de Boston y de los aeropuertos Dulles y Reagan en Washington. Morgan Durrant, vocero de la aerolínea, indicó que se reanudarían el miércoles los vuelos nacionales del JFK.

El servicio estaba reanudándose lentamente el martes por la tarde en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia.

Las aerolíneas anticiparon el impacto de la tormenta Sandy y comenzaron a cancelar vuelos el sábado; para el martes habían cancelado más de 18.000.

En años anteriores, las aerolíneas hubieran operado muchos de esos vuelos, dejando aviones y tripulaciones varados en las ciudades equivocadas, cuando una tempestad de nieve o tormenta hubiera presentado amenaza.

Pero las aerolíneas se han vuelto agresivas en materia de cancelación de vuelos ya que les resulta más sencillo reiniciar la operación de vuelos.

Una tormenta invernal a inicios de 2011 ocasionó 14.000 cancelaciones en el transcurso de cuatro días.