El destructor británico "HMS Dauntless", cuyo despliegue en aguas del Atlántico Sur provocó el malestar de las autoridades argentinas, regresó hoy al puerto de Portsmouth (suroeste de Inglaterra), informó el Ministerio de Defensa.

La embarcación, uno de los buques de guerra más modernos del Reino Unido, partió el pasado abril desde Portsmouth hacia el Atlántico Sur como parte de una gira por varios países.

En su día, el anuncio del despliegue provocó la reacción de Argentina al coincidir con el 30 aniversario de la guerra de las Malvinas, que enfrentó en abril de 1982 a ese país y al Reino Unido por la posesión de esas islas.

La tripulación del "HMS Dauntless" fue recibida hoy por cientos de familiares y amigos después de siete meses de travesía, que les llevó a 18 países, entre ellos varios del este de África, como Ghana, Nigeria, Sierra Leona, Senegal, Angola y Sudáfrica.

También navegó por el Caribe para efectuar unos ejercicios multinacionales y pasó por Estados Unidos.

El buque recorrió 38.280 kilómetros y realizó diversas operaciones de seguridad, contra el tráfico de drogas y la piratería, según el Ministerio de Defensa.

El capitán del barco, Will Warrender, dijo hoy que este primer despliegue del "HMS Dauntless" ha puesto de manifiesto "lo que se puede conseguir en una amplia zona por la operación de un buque, llevar a cabo una variedad de operaciones y ejercicios".

Además, el "HMS Dauntless" trabajó con varias Marinas extranjeras y facilitó entrenamiento a 600 miembros de personal militar extranjero.

"El Dauntless ha demostrado la excepcional flexibilidad del buque de guerra y también el hecho de que un destructor moderno y altamente sofisticado es mucho más que una plataforma desde la que luchar", puntualizó el capitán en el comunicado.

Este buque está equipado con un avanzado sistema de navegación que hace difícil que pueda ser detectado por radar.

Esta ha sido la primera operación naval del "HMS Dauntless" desde que fue encargado por la Marina (Royal Navy) en 2010.

El despliegue de la embarcación coincidió, además, con el envío a principios de año a las islas Malvinas del príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono británico, para cumplir una instrucción como piloto de helicópteros de rescate.

Las islas, cuya soberanía reclama Argentina desde 1833, están a 13.000 kilómetros del Reino Unido y a unos 460 kilómetros de Argentina.