Ejecutivos de Grupo Clarín dijeron el martes que planean agotar cada instancia jurídica posible para desafiar la fecha límite del 7 de diciembre impuesta por el gobierno argentino para presentar un plan de desinversión para reducir su tamaño o de lo contrario serán sometidas a concurso las licencias de explotación de señales en las que está excedido.

El grupo que se ha convertido en uno de los mayores críticos de la presidenta Cristina Fernández está enfocado por completo en persuadir a las cortes para que emitan una orden que prohíba se le aplique la ley argentina contra monopolios mediáticos, dijo el vocero de la compañía Martin Etchevers a corresponsales extranjeros a quienes invitó a las oficinas generales del diario Clarín.

Grupo Clarín es propietario además de estaciones de radio y televisión, crea contenido para transmisión, y proporciona acceso a través de su red por cable a canales de televisión e internet.

El Congreso de Argentina aprobó hace tres años una reforma a la ley de medios de comunicación que busca alentar la diversidad en la industria mediática del país. Quienes la apoyan argumentaron que poner demasiado poder en las manos de una pocas compañías privadas es dañino en una democracia. Pero ejecutivos de Clarín argumentaron el martes que en realidad, la ley fue diseñada con una meta en mente: destruir al principal crítico de la presidenta.

"Este gobierno no soporta que existan entidades independientes que pueden tener una influencia en la sociedad", dijo Ricardo Kirschbaum, director de Clarín. "Me parece que el gobierno simplemente quiere tener el control político de los medios. ... Y creo que con esto lo que busca lograr es poner en marcha un proceso de auto-sucesión indefinida", agregó.

El gobierno ha anunciado que subastará las licencias de transmisión de cualquier compañía de medios de comunicación que no muestre de qué manera cumplirá con las limitaciones de propiedad para la fecha límite.

Pero Carlos Moltini, director ejecutivo de Cablevisión, propiedad del grupo, dijo que la compañía necesita crecer aún más para seguir siendo independiente ante las amenazas del gobierno y el favoritismo con sus competidores. La red por cable ha invertido 1.200 millones de dólares y contratado 10.000 trabajadores que han ayudado a llevar conexiones de banda ancha a millones de hogares argentinos en años recientes, agregó.