El director de la Real Academia de la Lengua, José Manuel Blecua, aseguró hoy que la variación del español en Latinoamérica "no hace peligrar" este idioma, que puede hablarse igual de bien en Valladolid (centro de España), que en Bogotá o México DF, "porque no hay lenguas más puras que otras".

Así se pronunció Blecua en declaraciones a Efe, en Toledo (centro de España), antes de impartir una conferencia sobre "La Real Academia y su futuro".

Blecua indicó que, aunque algunos quieran ver "un peligro" en la variación del español en el mundo hispanoamericano, "donde haya un hablante que se preocupa por la lengua y pone en ella cuidado y amor, no hay un lugar donde se hable mejor que en otro".

Y apostilló: "Lo mismo puede ser Bogotá, que la Ciudad de México, que Valladolid o Madrid y Barcelona, porque no hay lenguas más puras que otras".

Para Blecua, pensar lo contrario forma parte de "una falsa creencia" que, en cierta medida, empezó a desmitificarse con la publicación en 2009 de la Nueva Gramática de la Lengua Española, la primera gramática que refleja todas las variedades del español y que costó once años elaborarla, recordó.

Preguntado por los proyectos más inminentes de la Real Academia de la Lengua, Blecua destacó la celebración en 2013 del tercer centenario de su creación y la publicación en 2014 de la nueva edición del Diccionario, en la que se lleva trabajando desde 2001.

En este punto, Blecua anunció que, posiblemente, éste sea el último Diccionario que se publique en soporte de papel y, entre las razones que puedan justificarlo, el máximo responsable de la Real Academia de la Lengua apuntó las más de dos millones de consultas diarias que recibe el diccionario a través de Internet.

El que fuese director académico del Instituto Cervantes se pronunció también sobre el eventual cierre de varios centros de esta institución en 2013, debido a la reducción presupuestaria de casi catorce millones de euros (18 millones de dólares) a la que tendrá que hacer frente el próximo ejercicio.

En este sentido, Blecua confió en que, finalmente, el Instituto de Cervantes "no tenga que cerrar ninguna sede pues esto tendría un coste enorme para el futuro de la lengua en determinadas zonas del extranjero donde se enseña el español".