Portugal desmintió tener cualquier tipo de responsabilidad en el asalto a un cuartel militar ocurrido la semana pasada en Guinea Bissau, tal y como había denunciado el Ejecutivo de transición que gobierna el país.

En una nota elaborada por el Ministerio de Exteriores y divulgada hoy por medios lusos, el Gobierno del primer ministro Pedro Passos Coelho aseguró que el presunto líder de este ataque a una unidad militar, el capitán Pansau N'Tchama, "no tiene ni nunca tuvo" el estatuto de refugiado político en Portugal.

El Ejecutivo luso, que no reconoce al actual Gobierno de transición en Bissau -en manos de una junta militar-, defendió que "sólo por la vía política podrá el país volver al camino del desarrollo y de la mejora de las condiciones de vida de la población".

El ataque al cuartel tuvo lugar el pasado domingo 21 de octubre, se saldó con la muerte al menos de siete personas y fue protagonizado, según las autoridades guineanas, por un grupo de soldados liderado por N'Tchama.

La Junta Militar de Bissau acusó a Portugal, al ex primer ministro Carlos Gomes Júnior y a la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) de estar detrás de este intento de desestabilización.

Denunció, además, que el capitán N'Tchama contaba con el estatuto de refugiado político en Portugal, extremo negado hoy por el Gobierno luso.

Guinea-Bissau, antigua colonia lusa y uno de los países más pobres del mundo, ha registrado numerosos levantamientos militares desde que lograra su independencia, en 1974.

El último golpe de Estado ocurrió en abril de este año, a apenas unos días de celebrarse la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a las que se presentaba el hasta entonces primer ministro, Carlos Gomes Júnior, y actualmente en el exilio.

Los militares justificaron entonces su intervención por la existencia de un acuerdo secreto entre Bissau y Angola que, en su opinión, ponía en riesgo la soberanía nacional del país.

La situación en Bissau -que además es considerada por las autoridades como una escala habitual en el tráfico mundial de cocaína- ha llegado incluso al Consejo de Seguridad de la ONU, que reclama el regreso al orden constitucional.