Buena parte de Nueva York quedó en penumbras el lunes debido a la supertormenta Sandy que dejó a cientos de miles de personas sin energía eléctrica, causó un oleaje que rebasó el malecón histórico de la ciudad e inundó el distrito financiero y túneles del metro.

Las autoridades de la ciudad cerraron el sistema del transporte público, escuelas, la bolsa de valores y Broadway, además de que ordenaron la evacuación de centenares de miles de neoyorquinos mientras se acercaba el temporal a la ciudad más grande del país.

Los residentes pasaron el día intentando mantener sus rutinas, haciendo ejercicio, tomando fotos del agua, mientras que los funcionarios advertían que aún no llegaba la peor parte de la tormenta.

Al ocaso, casi cuatro metros (13 pies) de agua había traído la tormenta a la punta sur de Manhattan, mientras que los vientos habían vencido la parte alta de una grúa en un edificio en construcción, y la compañía eléctrica había interrumpido el suministro eléctrico en parte del centro de Manhattan para evitar mayores daños a causa de la tormenta.

"Es completamente un pueblo fantasma", dijo Stephen Weisbrot, habitante de un edificio de 10 pisos sin energía eléctrica en la zona sur de Manhattan.

El agua superó el rompeolas en Battery Park City, inundando parques ferroviarios, las rutas del metro, túneles y caminos. Rescatistas pusieron lanchas inflables sobre las calles, mientras que la policía iba por las calles con altoparlantes pidiendo a la gente que se fuera a sus casas.

El alcalde Michael Bloomberg dijo el lunes por la noche que la crecida del agua se esperaba que se retirara a medianoche, luego de exceder los 3,35 metros (11 pies) que se esperaban.

"Sabíamos que iba a ser una tormenta muy peligrosa y la tormenta cumplió con las expectativas", dijo. "Esta tormenta es única en mucho tiempo".

Bloomberg hizo un llamado a la tranquilidad, que también pronunció en español. "La situación está grave, pero los neoyorquinos vamos a salir adelante juntos".

Unos 670.000 clientes habían perdido el servicio eléctrico para la noche del lunes en la ciudad y en el condado suburbano de Westchester.

"Esto será para los libros de récord", dijo John Miksad, vicepresidente de operaciones en la firma ConEdison. "Este será el más grande apagón relacionado con un tormenta en nuestra historia".

Poco después de que la tormenta tocara tierra en el sur de Nueva Jersey, la compañía eléctrica Consolidated Edison cortó la energía a unos 6.500 clientes en el centro de Manhattan para evitar peores daños. Luego varias partes de la ciudad quedaron a oscuras, y unos 250.000 clientes se quedaron sin energía en Manhattan, dijo el portavoz de la compañía, Chris Olert.

El hospital de la Universidad de Nueva York tuvo problemas con su sistema eléctrico de respaldo, informó Bloomberg. En la noche del lunes, una explosión en una subestación en la Calle 14 y FDR Drive contribuyó al apagón. No hay lesionados. ConEd desconocía si el estallido fue causado por alguna inundación o por escombros.

El Hospital Tisch de la Universidad de Nueva York tuvo también averías en su sistema eléctrico de apoyo y comenzó el desalojo de más de 200 pacientes a otras instalaciones, incluidos 20 bebés de la sala neonatal de atención intensiva. Algunos de éstos llevaban respiradores a baterías.

También por la noche del lunes, un incendio causó heridas menores a dos personas y destruyó al menos dos docenas de casas en un vecindario anegado del distrito de Queens.

Un vocero del departamento de bomberos dijo que más de 190 elementos fueron enviados a sofocar las llamas en la sección de Breezy Point en la península de Rockaway en el Atlántico.

Previamente, en las costas de Long Island, las corrientes rodearon vehículos, derrumbaron árboles y cubrieron vecindarios, en tanto que los litorales y aldeas pesqueras resistían lo peor del temporal. Un vehículo de la policía se perdió cuando rescataba a 14 personas del popular balneario de Fire Island.

Las autoridades no informaron de heridos, pero la estructura de una grúa se había vencido en su parte más alta, debido a lo cual se dispuso el desalojo de cientos de personas de un hotel lujoso y de otros inmuebles.

Los inspectores subieron 74 pisos por las escaleras para examinar la grúa. Los meteorólogos dijeron que los vientos quizá alcanzaron 153 kilómetros (95 millas) por hora para que doblaran la parte más alta de la grúa en el edificio.

La fachada de un edificio de cuatro pisos en Manhattan se vino abajo de repente en el vecindario de Chelsea y desde la calle se veían las luces, sofás, gabinetes y escritorios en el interior del inmueble. Nadie resultó herido, aunque parte de los escombros cayeron sobre un vehículo.

La ciudad cerró el metro, escuelas, bolsas de valores, teatros de Broadway así como varios puentes y túneles durante la jornada a medida que se agravaba el clima. Para el lunes en la noche, la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey cerró el Aeropuerto LaGuardia, aunque las grandes aerolíneas habían cancelado horas antes todos los vuelos.

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Los periodistas de The Associated Press, Karen Matthews, Colleen Long y Deepti Hajela, en Nueva York; Larry Neumeister, Frank Eltman y Meghan Barr en Long Island, y Seth Borenstein, en Kensington, Maryland, contribuyeron a este despacho.