Los ministros de Economía y Transporte se presentaron el lunes ante el Senado para responder sobre la quiebra de Pluna, la única aerolínea de bandera uruguaya, de la subasta de los aviones y las complicaciones que un operador alternativo mantenga el flujo de turismo, que reporta la segunda fuente de ingresos al país.

"Es difícil que uno hoy pueda aceptar explicaciones cuando ha habido tantas marchas y contramarchas, tantos dimes y diretes, tantas promesas incumplidas", dijo el senador opositor Carlos Moreira, del Partido Nacional, al comenzar su interpelación a los ministros de Economía, Fernando Lorenzo, y de Transporte, Enrique Pintado.

Pluna, la principal operadora de vuelos en Uruguay, era hasta pocos días antes de la quiebra en julio, una empresa con participación del estado y del grupo argentino privado Leadgate. El estado negoció la salida de Leadgate y días después declaró la quiebra y el cese de operaciones de la empresa.

El ministro de Transporte declaró a periodistas que perdió "la cuenta de cuántas veces he venido al Parlamento para responder por Pluna". "He perdido las esperanzas de recibir en el Parlamento aportes constructivos sobre el tema", agregó.

La aerolínea fundada en 1936 como "Primeras Líneas Uruguayas de Navegación" está inmersa en una cuestionada subasta de los aviones con los que funcionaba y variadas conversaciones de privados con el gobierno para retomar sus operaciones.

El estado decidió subastar el 1 de octubre siete de los aviones de la aerolínea para pagar parte de los 380 millones en deudas pendientes pero hubo un solo ofertante: una persona que dijo representar a la empresa española Cosmo y que se adjudicó el remate con 137 millones de dólares.

Sin embargo, hasta ahora la suma ofertada no fue abonada y el plazo legal vence el 1 de noviembre. Además, el participante en la subasta había dicho llamarse Antonio Sánchez, pero se comprobó que su nombre real es Hernán Antonio Calvo Sánchez, quien apareció en una fotografía publicada por el diario El Observador junto al empresario argentino Juan Carlos López Mena, dueño de la empresa Buquebus, y el ministro de Economía en un restaurante de Montevideo.

Moreira opinó que con la venta de los aviones "se hizo una subasta como si estuvieran rematando muebles. No fue nada transparente".

"Siempre hemos sido mesurados y nunca hemos dicho que todo marchaba bien", justificó Pintado, para quien gracias a las decisiones tomadas, Uruguay está recuperando lentamente su comunicación aérea debido a que otras aerolíneas van ocupando el lugar dejado por Pluna.

El analista Adolfo Garcé dijo a The Associated Press que el de PLUNA "es un problema que el gobierno viene arrastrando desde hace meses, y cada intento por resolverlo parecería que en vez de liquidarlo lo agrava".

"Las soluciones intentadas terminaron saliendo mal, la quiebra generó un costo político, y la subasta fue peor, parece ser un problema que no tiene fin", expresó.

El cierre de la empresa dejó desempleados a cientos de trabajadores y miles de pasajeros varados.

Además, se teme que la quiebra afecte la cercana temporada de verano, en virtud de que la aerolínea tenía cientos de vuelos semanales hacia y desde Argentina, Brasil, Chile y Paraguay.

"Qué nos va a pasar con las frecuencias a Brasil" preguntó Moreira, quien expresó su temor de que los destinos sean captados por aerolíneas extranjeras.

El gobierno de Mujica ha mantenido contactos con varios interesados en operar una aerolínea que suplante a Pluna, incluida la posibilidad de que el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez participe en una aerolínea local, el mismo empresario López Mena y otros.

Mientras, miles de clientes esperan aun el reembolso de los billetes comprados, cuyo retraso provoca multas que complican más una salida.

La interpelación posiblemente se prolongue hasta el martes.