El flamante campeón de Moto2, Marc Márquez, ha reconocido que la clave para ganar el Mundial ha sido "arriesgar siempre" en las últimas vueltas, y ha admitido que ha logrado obtener el título "aguantando la presión" durante todo el año.

En una entrevista difundida por el equipo Repsol, Márquez ha repasado los mejores momentos de la temporada, desde los vibrantes "cara a cara" con Pol Espargaró, su máximo perseguidor, hasta la angustiosa recuperación que sufrió en invierno por su lesión.

A la hora de hacer un balance del campeonato, el piloto de Cervera ha asegurado que ha sido "muy duro" soportar la presión y la "etiqueta" de ser favorito, debido a que "cuando no se está en los primeros puestos siempre surgen dudas".

En tal sentido, también ha resaltado que fue "muy difícil superar el chasco que supuso la lesión".

"Cada mañana me levantaba angustiado pensando si ese día por fin iba a dejar de ver doble", ha subrayado.

Márquez ha aseverado que "los momentos más importantes" los vivió en las carretas después del verano, donde se jugaba el título con Pol Espargaró.

"Indianápolis, Brno, Aragón y Japón fueron carreras decisivas, en las que me enfrentaba cara a cara con él y no podía permitir que me recortara puntos en la general", ha manifestado.

A su juicio, ha tenido "muchas batallas" por lo que "valora mucho" haber ganado el campeonato en las "últimas vueltas".

"Ha habido muchas ocasiones en las que he tenido que tirar de mi rabia interior para poder ganar una carrera", ha sostenido.

Sobre las "enseñanzas" que le ha dejado el campeonato de Moto2, ha puntualizado que así como la categoría "125 le ha enseñado a ser "rápido encima de una moto", en Moto2 ha aprendido a "pensar" arriba de una moto, ya que la clave está en el "cuerpo a cuerpo".

Márquez ha asegurado que competir en MotoGP es un sueño "hecho realidad", ya que su ilusión es hacerse "un lugar" entre los mejores pilotos de la historia.