Jorge Lorenzo y Marc Márquez "finiquitaron" literalmente la temporada 2012 al adjudicarse matemáticamente los títulos mundiales de sus respectivas categorías en el Gran Premio de Australia que ayer se disputó en el circuito de Phillip Island, por lo que la última carrera del año, el GP de la Comunidad Valenciana será una fiesta sin la presión que supone luchar por el campeonato.

Márquez era quien a priori lo tenía más fácil, pues su ventaja en la clasificación provisional del mundial era más que suficiente y eso que su rival, el también español Pol Espargaró, hizo todo lo que estuvo en su mano para amargar su título mundial de Moto2, pero el ilerdense cumplió como los grandes campeones y acabó tercero una carrera en la que todo su equipo se conformaba con la cuarta plaza.

Su ambición y ganas de estar siempre en el podio le ayudaron a pelear hasta el último momento por la tercera plaza tras verse superado en primera instancia por Scott Redding y casi al final de la carrera por Anthony West, pero el británico le dejó "una puerta abierta a la esperanza" y Márquez se coló dentro como si fuera el salón de su casa.

Márquez tenía claro, y se vio desde el principio, que para él la celebración pasaba por disfrutarla en algún peldaño del podio y por ello luchó hasta el final para conseguirlo.

Así es como lo hacen los grandes campeones y él demostró en Australia que lo es.

Por cuanto se refiere a Jorge Lorenzo, su situación era bastante más complicada ya que la "explosión" final de Dani Pedrosa parecía no tener ningún freno y aunque Casey Stoner estaba convencido de retirarse de la competición activa con otra victoria en Phillip Island, la sexta consecutiva de su carrera deportiva, su compañero de equipo debía intentar "lo que fuese" para frenar a Lorenzo.

Ser el más rápido en los entrenamientos no amilanó a Pedrosa a la hora de superar a Lorenzo y a Stoner, pero quizás su ambición de doblegar a todos sus rivales le llevó a protagonizar un pequeño error, en un sitio en el que al parecer era fácil cometerlo según explicó el propio Stoner, y de esa manera le entregó el título en bandeja a su rival.

Lorenzo sólo tenía que controlar los nervios y la situación. Sabía que por delante Stoner era inalcanzable y, por detrás, tan sólo le apremiaba el británico Cal Crutchlow, por lo que centró los "parámetros" de su estrategia y no falló.

Lorenzo se convierte en el primer español en la historia del motociclismo que logra dos títulos mundiales de la máxima categoría y nadie duda de que lo ha logrado por méritos propios y eso que Dani Pedrosa protagonizó una espectacular segunda parte de la temporada que le permitió seguir vivo en la lucha por el campeonato prácticamente hasta el final.

Valencia, la próxima semana, será una fiesta del motociclismo, aunque los títulos mundiales ya conocen a sus poseedores antes de llegar al circuito "Ricardo Tormo" de Cheste.

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Juan Antonio Lladós