El huracán Sandy obligó a cancelar miles de vuelos en el noreste de Estados Unidos el lunes y alteró planes de viaje en diversos lugares del mundo. Es posible que aviones y pasajeros se queden varados el martes y pasen varios días para que las operaciones en los aeropuertos regresen a la normalidad.

De acuerdo con el servicio de rastreo FlightAware, casi 12.500 vuelos serán cancelados entre lunes y martes, casi todos relacionados con la tormenta.

Grandes aerolíneas como American Airlines y Delta cancelaron todas sus llegadas y salidas a los tres aeropuertos del área de Nueva York, el espacio aéreo más transitado en el país. Casi una cuarta parte de todos los vuelos en Estados Unidos entran o salen de Nueva York todos los días, por eso las cancelaciones aquí impactan fuertemente en otras ciudades.

Los retrasos se extendieron por todo Estados Unidos, afectando a viajeros desde San Francisco hasta Atlanta, así como en Europa y Asia, donde las aerolíneas cancelaron o demoraron vuelos a Nueva York y Washington desde ciudades como Londres, París, Tokio y Hong Kong.

El lunes por la tarde, los vientos de la tormenta se habían fortalecido a 144 kilómetros (90 millas) por hora y ya había dejado sin energía eléctrica a decenas de miles de personas. Sandy estaba a 177 km (110 millas) al sureste de Atlantic City, Nueva Jersey, y viró hacia el oeste, como esperaban los meteorólogos. Los meteorólogos prevén que llegará a la costa del Atlántico el lunes por la noche, donde chocará con una tormenta invernal que proviene del oeste y con aire frío que baja del Ártico.

Incluso si el daño de la tormenta es menor, podría pasar una semana antes de que las operaciones se normalicen en los principales aeropuertos de la costa este, dijo Angela Gittens, directora general de Airports Council International, un grupo comercial de aeropuertos del mundo.

Hasta ahora se han cancelado 13.785 vuelos por el huracán Sandy.

El número de cancelaciones ya superó a las que provocó el huracán Irene el año pasado y ahora está a la par con una tormenta invernal de 2011, cuando se cancelaron 14.000 vuelos en cuatro días.

Tanto el Aeropuerto Internacional de Filadelfia como el de Newark, un centro de operación de United Airlines, tuvieron más de 1.200 cancelaciones cada uno para los dos días. JetBlue Airways prevé anular 1.200 vuelos en total entre domingo y martes, Delta Air Lines 2.100 y American Airlines 1.000.

Viajeros como el empresario Alan Shrem, que intentaba regresar a su casa en Boca Ratón, Florida, tras acudir a ferias comerciales en Hong Kong y Guangzhou, en China, enfrentaban largas esperas para poder subirse a un avión.

Shrem dijo que estaba "tenso" y "exasperado" tras enterarse que su vuelo de Cathay Pacific del lunes por la mañana al aeropuerto JFK en Nueva York fue cancelado.

Se enteró que podría quedarse varado en Hong Kong casi una semana porque no había asientos disponibles sino hasta el 4 de noviembre. El personal en el mostrador de Cathay lo puso en una lista de espera para asientos que pudieran quedar vacantes antes, pero no tenía muchas esperanzas.

"No sé qué número soy; podría ser el 300. Ni siquiera le dicen a uno. Sólo dicen: Sí, es una lista de espera bastante grande", afirmó Shrem, al tiempo que alzaba sus manos molesto. Mientras tanto, tendrá que desembolsar 400 dólares por noche para hospedarse en un hotel cercano. La aerolínea no paga el alojamiento de los pasajeros varados si las demoras se deben al clima.

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Los periodistas de The Associated Press Kelvin Chan en Hong Kong, Lori Hinnant en París, Danica Kirka en Londres, David Rising en Berlín y David Koenig en Dallas colaboraron con este despacho.