La supertormenta Sandy tocó tierra el lunes, cuando azotó la costa de Nueva Jersey con vientos de unos 130 kilómetros (80 millas) por hora y arrastró una oleada récord de casi 4 metros (13 pies) de agua de mar a Nueva York.

Previamente barrió el paseo en la costa de Atlantic City y obligó a suspender las campañas presidenciales.

Justo antes de que el vórtice alcanzara tierra, la tormenta perdió su estatus de huracán, pero la distinción es meramente técnica, con base en su forma y temperatura interna. Aún tiene vientos con la potencia de un huracán y los meteorólogos fueron cuidadosos al advertir que es igual de peligrosa para los 50 millones de personas que están en su camino.

El Centro Nacional de Huracanes anunció a las 8 de la noche que Sandy llegó a tierra a unos 8 kilómetros (5 millas) de Atlantic City. El océano creció casi 4 metros (13 pies) en la punta sur de Manhattan.

En un intento por reducir los daños de la tormenta, la principal compañía eléctrica de la ciudad de Nueva York cortó el servicio a 6.500 clientes en el área sur de Manhattan, donde se encuentra Wall Street. Las autoridades temían que el agua de mar pudiera inundar el metro y lo dañe, junto con los sistemas eléctricos y de comunicaciones, vitales para el centro financiero del país.

A medida que se acercaba, Sandy le quitó la energía eléctrica a 1,5 millones de personas y azotó las grandes ciudades del corredor nororiental — Washington, Baltimore, Filadelfia, Nueva York y Boston — con lluvias y ráfagas de más de 137 kilómetros (85 millas) por hora.

Al menos cuatro muertes han sido causadas por la tormenta en Maryland, Pensilvania, Connecticut y Nueva York. Entre ellas, dos personas fallecieron por árboles caídos.

Mientras Sandy llegaba a tierra, se combinó con un sistema de clima frío que venía del occidente que la convirtió en una supertormenta peligrosa, un híbrido monstruoso que consiste no sólo de lluvia y fuertes vientos, sino también de nieve. Los meteorólogos advirtieron olas de 6 metros (20 pies) en la costa del lago frente a Chicago y hasta 90 centímetros (3 pies) de nieve en Virginia Occidental.

Las aerolíneas cancelaron más de 12.000 vuelos, lo que ha alterado los planes de viajeros en todo el mundo, y el costo de los daños que puede causar la tormenta se ha estimado entre 10.000 millones y 20.000 millones de dólares, lo que significa que podría ser uno de los desastres naturales más costosos en la historia del país.

El presidente Barack Obama y el contendiente republicano Mitt Romney cancelaron sus apariciones de campaña en el último tramo de la contienda, cuando apenas resta una semana antes de las elecciones. El presidente comprometió ayuda gubernamental de la Casa Blanca a todos los estados que estén en la trayectoria de la tormenta.

"Cuando les piden evacuar, necesitan evacuar", dijo. "No posterguen, no detengan, no cuestionen las instrucciones que se les dan, porque esta es una tormenta poderosa".

Previamente, el presidente declaró estado de emergencia en Massachusetts, Connecticut, Rhode Island, Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania, autorizando que la ayuda federal comience a trabajar antes de tiempo. El mandatario permaneció en Washington luego de cancelar un acto de campaña en Florida.

Los principales mercados financieros de Estados Unidos, incluyendo la Bolsa de Nueva York, el Nasdaq y el CME Group en Chicago, anunciaron un inusual cese de operaciones el lunes. Tampoco hubo labores en la sede de Naciones Unidas.

Sandy dejó 69 personas muertas en el Caribe antes de pasar por el Atlántico.

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McClam reportó desde Nueva York; Seth Borenstein desde Washington; Allen G. Breed en Raleigh, Carolina del Norte; David Porter en Pompton Lakes, Nueva Jersey; Wayne Parry en Point Pleasant Beach, Nueva Jersey; y David Dishneau en Delaware.