El combate al lavado de activos y generar una mayor confianza en la sociedad, son dos de los principales retos que afrontan las fiscalías en la lucha contra el crimen organizado en Centroamérica, una de las regiones más violentas del mundo, afirmaron hoy expertos.

El coordinador de la Red de Fiscales contra el Crimen Organizado (REFCO), el español Ignacio De Lucas, dijo hoy a Efe que el crimen organizado participa en variadas actividades, pero que el lavado es quizás la más transversal y a la que se debe atacar prioritariamente.

"Atacando el lavado de activos, los recursos financieros, atacamos a todas las organizaciones criminales, no importa el área de criminalidad a la que se dediquen", ya sea narcotráfico, trata de personas o robo de vehículos, explicó De Lucas, quien trabaja como fiscal antidrogas en España.

De Lucas participó hoy en Costa Rica de la asamblea general del Consejo Centroamericano y del Caribe de Ministerios Públicos, a la que asisten representantes de las fiscalías de la región con el fin de fortalecer sus vínculos en la lucha contra el crimen organizado.

El fiscal español explicó que la REFCO fue creada en marzo de 2011 por la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC, por su sigla en inglés), es financiada por Canadá y está integrada por los fiscales generales de Centroamérica, República Dominicana, México y Colombia.

Para De Lucas, el combate al crimen organizado se trata de "una materia sensible" en la que Centroamérica necesita "crear confianza" entre los fiscales de la región y de las fiscalías hacia la sociedad.

"Hace falta pensar que los fiscales no simplemente contribuyen a averiguar quien mató a una persona o quién la extorsionó, sino que con su trabajo diario contribuyen a que los países sean más seguros y a que sus democracias sean más estables", afirmó.

Aclaró que también los fiscales y los policías deben trabajar con transparencia para aumentar su credibilidad ante la gente.

Según De Lucas, la REFCO ya ha dado algunos resultados como un intercambio más expedito de elementos de prueba en casos que involucran a varios países centroamericanos y el diseño de estrategias e investigaciones conjuntas.

Por su parte, el director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (ILANUD), el argentino Elías Carranza, comentó que la desigualdad económica en la región es un "caldo de cultivo" para el crimen organizado.

"Hay 17 países y territorios con las tasas de homicidios más altas del mundo superiores a 30 por cada 100.000 habitantes; 10 de ellos se encuentran en Latinoamérica y el Caribe", expresó Carranza.

Entre esos diez países hay tres centroamericanos: Guatemala, El Salvador y Honduras.

Carranza explicó que está comprobado en diversos estudios internacionales que existe "una alta correlación" entre la desigualdad y las tasas de homicidios y delitos contra la propiedad, y prueba de ello, dijo, es Latinoamérica, que es la región "más desigual del mundo".

"Esto es un caldo de cultivo muy propicio para el desarrollo de formas de criminalidad trasnacional organizada en materia de tráfico de personas, de emigrantes, de drogas, de armas, de legitimación de capitales y de otros delitos económicos", aseguró el experto argentino.

El fiscal general de Costa Rica, Jorge Chavarría, declaró a Efe que en la asamblea de fiscales de hoy el objetivo es "coordinar esfuerzos" para el combate exitoso al crimen organizado, especialmente el narcotráfico, y buscar herramientas para lograrlo.