La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, mantuvo hoy en Argelia con el presidente Abdelaziz Buteflika un diálogo "muy profundo" sobre la situación en Mali, sumergido en una crisis institucional y territorial desde el pasado marzo.

Clinton, que calificó la situación en Mali de "muy compleja" y con "unos problemas muy complicados", aseguró que había "apreciado mucho" el análisis de Buteflika tanto sobre la situación como sobre los problemas de terrorismo y tráfico de drogas en la región.

Sin embargo, la jefa de la diplomacia estadounidense, citada por la agencia argelina de noticias APS, no profundizó en dicho análisis, ni aclaró si ambos países habían acordado alguna posición común sobre estas cuestiones.

Únicamente, señaló que continuarían las discusiones mediante expertos y por la vía bilateral, así como multilateral junto a la Unión Africana, la ONU y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) "para tratar de encontrar una solución a estos problemas".

El pasado día 12, en una resolución de Consejo de Seguridad, la ONU dio un plazo de 45 días a los países de África Occidental para exponer un plan conciso incluida una intervención militar en el norte de Mali, para poner fin a la presencia de grupos armados radicales.

El Gobierno argelino expresó un día después su apoyo a la resolución para resolver la crisis en Mali por medio del diálogo entre el Gobierno de Bamako y los rebeldes tuareg.

Desde dicha fecha, los contactos diplomáticos entre los países de la región se han multiplicado y culminaron en la segunda reunión del grupo de seguimiento de la situación de Mali en Bamako, el día 18.

Ese mismo día, el ministro de Exteriores argelino, Murad Medelci aseguró en la capital maliense que "si la intervención (militar) en el norte de Mali tiene como objetivo la lucha contra el terrorismo", le parecía una cuestión importante.

El pasado marzo, aprovechando el vacío de poder en Bamako tras el derrocamiento del presidente maliense, Amado Tumani Turé, los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA) proclamaron unilateralmente la independencia de dicho territorio, que abarca la región septentrional de Mali, con una superficie de 850.000 kilómetros cuadrados.

Sin embargo, diversos grupos radicales como Ansar al Din y yihadistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Monoteísmo y Yihad en África Occidental (MYAO), acabaron expulsando en junio al MNLA.

A finales de septiembre, las autoridades de Bamako pidieron oficialmente al Consejo de Seguridad que autorizara el despliegue de una fuerza militar de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) para recuperar el control del norte de Mali, que en caso de materializarse constaría de unos 3.000 efectivos.