Turquía vive hoy el Día de la República más tenso de su historia, con choques violentos entre policías y manifestantes en la capital, Ankara, que han provocado destrozos en comercios y causado afecciones por gases lacrimógenos.

Decenas de miles de ciudadanos se congregaron este lunes en la plaza Ulus de Ankara, donde se proclamó la República hace 89 años, a la vez que 5.000 policías rodearon el lugar.

La marcha había sido convocada por el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el mayor de la oposición, junto a otras 40 organizaciones, y preveía avanzar desde Ulus hasta el Parlamento y el mausoleo de Kemal Atatürk, el fundador de la república.

La policía empleó gases lacrimógenos y agua a presión para impedir la manifestación, encabezada por Kemal Kiliçdaroglu, el líder de la oposición, cuyos guardaespaldas llegaron a enfrentarse con la policía en un intento de abrir camino.

"Esta imagen es una vergüenza para Turquía: quieren separar nuestras fiestas del pueblo", denunció el político socialdemócrata, antes de que la muchedumbre recibiera finalmente el permiso de marchar hacia el mausoleo.

El gobernador de Ankara había justificado la prohibición de la manifestación citando información policial sobre supuestos grupos radicales que prepararían actos de provocación, y fue respaldado en esta postura por el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.

La policía impidió la entrada en Ankara de 110 autobuses llegados de otras partes del país, y otros cientos ni siquiera pudieron salir de sus respectivos municipios, denuncia el diario 'Hürriyet'.

Los manifestantes acusaron al gobierno, en manos del moderadamente islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP), de intentar eliminar los "valores de la República" al restringir la celebración popular del Día Nacional, y durante su marcha entonaron el lema "Abajo el fascismo del AKP".

Ayer, unos 16.000 espectadores del Campeonato WTA del Tenis femenino en Estambul protestaron contra tres altos cargos del AKP cuando éstos quisieron presidir la ceremonia final.

En la ceremonia el ministro de Transportes, Binali Yildirim, abandonó la sala al no poder realizar su discurso.

La oposición acusa al AKP de ir minando el laicismo de Turquía, uno de los rasgos principales de la república fundada en 1923 por Mustafa Kemal Atatürk sobre las ruinas del Imperio Otomano.