Víctimas del más reciente estallido de la violencia étnica en Mianmar huyeron a los campos de refugiados ya de por sí atestados que están en la costa oeste del país mientras un funcionario de Naciones Unidas dijo que la volatilidad ha obligado a 22.000 personas a huir de sus hogares.

La televisión estatal reportó que la cifra de víctimas aumentó a 84 muertos y 129 heridos en la última semana en nueve localidades en el estado de Rakhine. Las cifras no están divididas por grupo étnico, pero Human Rights Watch informó que los rojinguia musulmanes sufrieron la mayor parte de la violencia y la cifra real de muertos podría ser mucho mayor.

Los decesos ocurrieron en enfrentamientos entre miembros de las comunidades budista rajine y los rojinguia musulmanes.

El domingo, barcos de madera que transportaban algunos refugiados arribaron a las afueras de Sittwe. La gente caminaba con dificultad hacia el campamento Thechaung, donde habitan miles de rojinguia que se refugiaron después de una ola de violencia en junio.

"Me fui de mi pueblo natal, Pauktaw, el viernes, porque no hay seguridad para nada", dijo Maung Myint, un pescador de 42 años, quien llegó en un bote donde viajaban otras 40 personas, incluyendo su esposa y seis niños. "Mi casa fue reducida a cenizas, no me queda dinero".

Otro refugiado musulmán dijo que se fue de su villa, Kyaukphyu, el jueves después de que los atacantes incendiaron su casa.

"No nos sentimos seguros", comentó Zainabi, de 40 años, una vendedora de peces que huyó con sus dos hijos, de 12 y 14 años. "Me gustaría que se detuviera la violencia para que podamos vivir en paz".

El conflicto de larga data se basa en una disputa en torno al origen de los residentes musulmanes. Aunque muchos rojinguia han vivido en Mianmar desde hace varias generaciones, suelen ser denigrados como intrusos que llegaron desde la vecina Bangladesh para apoderarse de los escasos terrenos fértiles.

Ashok Nigam, coordinador humanitario de la ONU en Mianmar, dijo el domingo a The Associated Press que hay 22.587 desplazados e incluyen a budistas y musulmanes.

En junio, la violencia por motivos étnicos dejó por lo menos 90 muertos y más de 3.000 casas destruidas. Unas 75.000 personas han vivido en campamentos de refugiados desde entonces.

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Los periodistas de The Associated Press Aye Aye Win en Yangón y Todd Pitman en Bangkok colaboraron con este despacho.