La troika -formada por el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE)- propondrá en su inminente informe sobre Grecia una nueva quita de la deuda helena, esta vez para los acreedores institucionales.

Según publica hoy el semanario alemán "Der Spiegel", ésta es una de las propuestas que contiene el informe de la troika sobre el que se trabajó el pasado jueves en una reunión preparatoria para la próxima reunión de ministros de Finanzas de la eurozona.

Después de que en la primera quita participasen los acreedores privados -principalmente, bancos- de forma voluntaria, esta propuesta aboga por que, por primera vez, los estados europeos tenedores de bonos soberanos helenos acepten perder dinero -de sus contribuyentes-.

La opción ya ha sido contestada por una serie de países, con Alemania a la cabeza, que se niegan a perder parte del dinero que prestaron a Atenas como medida extraordinaria de apoyo.

La publicación no indica la posición concreta del resto de miembros de la eurozona, especialmente la aquellos países que encuentran ya dificultades para cumplir con los límites de endeudamiento impuestos por la CE.

El propio ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aseguró hoy a este respecto en una entrevista en la radio "Deutschlandfunk" que es "irreal" pretender que los acreedores institucionales se sumen a una nueva quita.

Aseguró que los estados europeos tienen "las manos atadas" por la legislación comunitaria en materia presupuestaria, ya que no se puede dar más dinero "a quien no cumple con sus obligaciones".

"Es más realista un programa de recompra de deuda, en el que Grecia, mediante nuevos créditos, recompre bonos antiguos a su actual precio de mercado, esto es, más barato", añadió.

Por su parte, el BCE -que forma parte de la troika pero además acumula unos 40.000 millones de euros en bonos griegos- indicó en la reunión preparatoria que él no puede sumarse a esta nueva quita para acreedores institucionales, porque sus estatutos le prohíben financiar a estados.

A cambio, se ofrece a renunciar a los beneficios que podía obtener con la deuda helena que posee, ya que adquirió los bonos a un precio de mercado muy inferior al nominal.

El informe provisional de la troika aboga asimismo, según el semanario alemán, por conceder dos años más a Grecia para cumplir con los requisitos comprometidos, algo con lo que se contaba de forma oficiosa en Bruselas, Berlín y otras capitales europeas.

No obstante, el texto pone precio a esa prórroga: 30.000 millones de euros más, según la CE y el BCE, y hasta 38.000 millones de euros, según las estimaciones del FMI.

También recoge este texto que Atenas ya ha implementado el 60 % de las reformas a que se comprometió a cambio de los dos rescates financieros que hasta el momento ha recibido.

Del restante 40 %, agrega, una mitad está siendo estudiada en la actualidad por el Ejecutivo del conservador Andonis Samaras para su aplicación.

Además, el informe propone 150 nuevas reformas para Atenas, entre las que destacan las dirigidas a liberalizar el mercado laboral, como la facilitación del despido, la reducción del salario mínimo y la eliminación de los privilegios de ciertas profesiones.

Otras de estas propuestas tratan de aumentar la presión sobre el gobierno griego para que acometa las ajustes y reformas acordadas, como la creación de una cuenta bloqueada donde se realizan los pagos de los tramos.

También apuesta por aprobar una nueva ley de control presupuestario más estricta que contemple subidas de impuestos automáticas en caso de que no se implementan los ajustes.

El informe final de la troika debería ser consensuado antes del 12 de noviembre, ya que de él depende el pago de un nuevo tramo del rescate, de 31.500 millones de euros, ya que si no Atenas se quedará sin efectivo para sus pagos básicos tan sólo cuatro días más tarde.