Las elecciones del domingo en Sicilia son una prueba clave para los partidos políticos de Italia de cara a la votación nacional del próximo año para reemplazar al gobierno técnico del primer ministro Mario Monti.

Diez candidatos buscan gobernar una de las regiones más importantes de Italia, en unos comicios convocados después de la renuncia del gobernador Raffaele Lombardo en medio de preocupaciones de que la región está a punto de caer en la insolvencia y tras ser acusado de estar relacionado con la mafia. El ex gobernador niega los cargos.

La zona donde viven unos cinco millones de personas y con una tasa de desempleo de casi 20% es considerada un barómetro de las elecciones nacionales.

Los partidos políticos italianos están ideando estrategias para recuperar el poder en Roma cuando expire el mandato de Monti.

Monti, que asumió el poder el año pasado para escudar a Italia de la crisis de la deuda, ha dicho que no competirá por otro periodo, aunque también ha dicho que dejaría la puerta abierta a un segundo mandato bajo ciertas circunstancias que, según los analistas, sería en caso de que ningún partido consiga un mandato claro o no se pueda formar una mayoría.

El Partido Libertad del ex primer ministro Silvio Berlusconi, dañado por los escándalos políticos en las regiones de Lazio y Lombardy, también busca darse nuevos bríos. En la víspera de las elecciones y sólo días después de decir que no sería otra vez candidato a primer ministro en la primavera, el político de 76 años amenazó con retirar el apoyo a las políticas de Monti.