Miles de trabajadores limpiaban el centro histórico de la capital salvadoreña el domingo luego de que desmantelaran más de 970 comercios informales que se habían apoderado de la zona donde también el crimen organizado operaba con impunidad.

El proceso de limpieza del centro histórico capitalino comenzó la noche del viernes luego de cumplirse el plazo para que los comerciantes informales demostraran su legalidad y los permisos para vender en las calles.

El alcalde capitalino Norman Quijano envió maquinaria pesada y más de 4.000 hombres que se encargaron de destruir las ventas informales y el domingo el centro histórico lucía como una zona de desastre, con maquinaria removiendo escombros y cientos de policías para mantener la seguridad.

Al iniciar el desalojo por la fuerza, los vendedores informales intentaron impedir que se desmantelaran sus puestos pero el casi millar de agentes metropolitanos los confrontaron, con el saldo de siete personas con lesiones menores, entre policías municipales, vendedores y particulares, según informes de los cuerpos de socorro que intervinieron.

Para evitar el desmantelamiento de los puestos, los mismos vendedores tiraron algunos de sus comercios, hicieron barricadas y las incendiaron.

"Los vendedores quemaron algunos puestos, también se escucharon algunos disparos, pero no hay heridos", afirmó el director del Cuerpo de Agentes Metropolitanos Gilbert Cáceres.

Unos 900 policías de la Unidad del Mantenimiento del Orden de la Policía Nacional Civil se mantuvieron en la zona para evitar que los desórdenes trascendieran.