Una caravana de autoridades, militares y pobladores de la región de Potosí viajaron el domingo hasta la frontera con Chile para poner en marcha el proyecto de un criadero de truchas en aguas fronterizas con Chile que están en medio de una controversia entre ambos países.

El gobernador del sureño departamento de Potosí, Félix Gonzales, encabezó la caravana y dijo a The Associated Press que el proyecto busca dar uso a las aguas del Silala y trabajo a lugareños, además de sentar soberanía. Además adelantó que también está prevista la construcción de una planta hidroeléctrica.

El sábado se inauguró lo que será el criadero de truchas, que usará un 10% de las aguas del Silala.

Las aguas del Silala nacen en Bolivia a 600 kilómetros al sudoeste de La Paz y pasan por Chile. Bolivia alega que es un manantial que fue artificialmente desviado hacia Chile a principios del siglo XIX para uso de un ferrocarril que ya no funciona. Santiago argumenta que se trata de aguas de curso continuo y por tanto es un río.

Gonzales dijo que tomó la decisión tras una visita al lugar el fin de semana para impulsar proyectos que obliguen a Chile "a negociar" con Bolivia el uso de esas aguas.

El jueves, el vicecanciller Juan Carlos Alurralde informó que Bolivia envió una nota para retomar el dialogo con Chile después de que se levantó la mesa de dialogo ante el anuncio del presidente Evo Morales de demandar a ese país ante una corte internacional. Bolivia demanda una salida al mar soberana que perdió en la guerra del Pacifico entre 1879 y 1883.

"Hemos invitado a Chile para que se restaure el mecanismo de consultas políticas para retomar la agenda de 13 puntos", dijo Alurralde a los periodistas locales.

La semana pasada el canciller chileno, Alfredo Moreno, dijo que el gobierno de Bolivia debe informar sobre el uso de las aguas del Silala y que están a la espera de un comunicado oficial.

Las aguas están en una región remota y despoblada de Bolivia y fluyen a razón de 204 litros por segundo al vecino país, que las utiliza en consumo humano y en minería en la región de Antofagasta.

Chile aceptó pagar el uso de la mitad de las aguas del Silala, pero la negociación se estancó por el reclamo de instituciones de Potosí que exigen el pago de una "deuda histórica" por el aprovechamiento del fluido.