Una vez el pitcheo intratable y dominante que presentaron los Gigantes de San Francisco en el montículo con el abridor Ryan Vogelsong y los relevistas Tim Lincecum y el hispano de origen mexicano Sergio Romo fue la clave que les permitió ganar por blanqueada de 2-0 a los Tigres de Detroit en el tercer partido de la Serie Mundial.

La victoria fue la tercera consecutiva, primera en el Comerica Park de Detroit, donde se traslado la serie después de haber jugado los dos primeros partidos en el AT&T Park de San Francisco, donde ganaron 8-3 y 2-0, respectivamente, lo que supone la segunda blanqueada consecutiva de los Gigantes a la artillería pesada de los Tigres.

El derecho Vogelsong trabajó cinco entradas y dos tercios y Lincecum, que ha sido el arma secreta que ha utilizado por el manejador de los Gigantes, Bruce Bochy, lo hizo aun mejor en las dos y un tercio que también lanzó, lo mismo que Romo que aseguró el rescate al sacar los tres últimos "outs" del partido.

Los Gigantes se convirtieron en el primer equipo en conseguir "blanqueadas" consecutivas en una Serie Mundial en casi 50 años.

El resultado en la pizarra pone a los Gigantes a sólo un triunfo de conseguir el título de Serie Mundial, en caso de "barrer" a los Tigres en la serie que se juega al mejor de siete.

El cuarto juego se llevará a cabo nuevamente en el Comerica Park, de Detroit, el domingo a las 8:00 hora del Este (00:00 gmt).

Los Gigantes intentarán la "barrida" cuando suban a la lomita como abridor a Matt Cain (16-5 en la campaña regular), que enfrentará a Max Scherzer (16-7 en la temporada), por los Tigres.

Aun cuando los Tigres tenían contemplado mejorar su rendimiento en el tercer juego, en el apartado ofensivo, al enfrentar a un lanzador diestro, Vogelsong, les frustró el intento y también les apagó la pólvora.

Volgelsong (1-0) lanzó cinco entradas y dos tercios, permitió cinco imparables, dio cuatro bases por bolas y retiró a tres bateadores por la vía del ponche para conseguir la victoria.

El abridor tuvo en Lincecum a un relevista, que en realidad es un abridor estelar, exganador del premio Cy Young, que lo demostró desde el montículo con una labor de dos entradas y un tercio, dio una base por bolas y sacó tres ponches.

Romo, que logró su segundo rescate de la serie, volvió a estar intratable desde el montículo al retirar a un bateador por la vía del ponche después de realizar 17 lanzamientos y 12 fueron a la zona del "strike".

Si la labor de los Gigantes sobre el montículo fue dominante e impecable al permitir sólo cinco imparables, el bateo oportuno correspondió al guardabosques izquierdo venezolano Gregor Blanco darle movilidad a la pizarra.

Blanco descontroló la serpentina de su compatriota el abridor Aníbal Sánchez al pegarle un triple entre los jardines derecho y central, remolcador de la primera carrera, que anotó el guardabosques Hunter Pence, que ha sido el gran revulsivo de la ofensiva de los Gigantes en el momentos decisivos.

El venezolano, que se fue de 4-1 con remolcada y anotada, mandó a la registradora a Pence.

En ese mismo episodio el parador en corto Brandon Crawford conectó sencillo al central para impulsar a Blanco con la segunda y última carrera del juego para sellar la pizarra.

Por los Tigres, Sánchez (0-1) trabajó siete episodios y fue castigado con seis imparables, dos carreras, dio una base y retiró a ocho por ponche para cargar con la derrota, que pudo haber sido evitada de recibir algo de ayuda de la ofensiva de su equipo.

Mientras que la batería, que no pudo fabricar ni una carrera, estuvo representada por el segunda base venezolano Omar Infante, que pegó dos de los cinco imparables de los Tigres, demasiado poco para intentar no sólo ganar un partido sino darle la vuelta a una Serie Mundial, que cada vez tienen más "complicada" de ganar.