Una ex primera ministra encarcelada y un boxeador pretenden arrebatar el poder al gobernante Partido de las Regiones (PR) del presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, en las elecciones parlamentarias del domingo.

"Ni un voto para el PR. Ese es mi mejor consejo. Si Yanukóvich sobrevive como político gracias a vuestros votos, completará la instauración de una dictadura y nunca más cederá el poder pacíficamente", aseguró esta semana Yulia Timoshenko, líder opositora ucraniana, en su único mensaje electoral.

Aún entre rejas tras ser condenada a siete años de cárcel, convaleciente de una hernia discal y sin poder encabezar las listas de su partido, el carisma de Timoshenko no tiene parangón en Ucrania.

Esa es la esperanza de la oposición unificada en torno al partido Batkivschina (Patria), ya que, aunque el PR es el líder en intención de voto (25 por ciento), todos los sondeos apuntan a que perderá bastantes votos debido a la corrupción y a las reformas económicas impopulares.

Éstas elecciones son cruciales para el futuro de las relaciones entre Ucrania y la Unión Europea, muy dañadas debido al encarcelamiento de Timoshenko y de otros opositores, que muchos en Bruselas ven como un caso de claro revanchismo político.

En caso de victoria de Yanukóvich, la firma del nuevo acuerdo de asociación con la UE podría retrasarse, lo que podría empujar a Kiev a entrar a formar parte de la Unión Aduanera con Rusia, Kazajistán y Bielorrusia, algo que los Veintisiete tampoco desean.

Por suerte para Yanukóvich, las encuestas indican que los comunistas, sus eventuales aliados, lograrán su mejor resultado en muchos años con un 12 por ciento de apoyo popular.

En caso de que por listas de partidos no puedan retener la mayoría, el partido en el poder aún tiene otro as en la manga, ya que reformó la legislación electoral, según la cual la mitad de los diputados (225 de 450) se repartirán ahora por circunscripciones mayoritarias, lo que favorece a los que detentan el poder.

El primer ministro y líder de PR, Nikolái Azárov, opina que Timoshenko ya no es rival, ya que sus decisiones al frente del Gobierno siguen costando al Estado 5.000 millones de dólares anuales y su programa es el que llevó al país a la catástrofe económica en 2008.

El actual Ejecutivo mejoró notablemente las infraestructuras y organizó con buena nota la Eurocopa de fútbol, pero el aumento del coste de la vida y de los impuestos, y la dictadura de los oligarcas han hecho que muchos ucranianos le hayan dado la espalda.

Según los analistas, estos comicios serán un ensayo para las presidenciales de 2015, por lo que en caso de victoria Yanukóvich podría reformar la Constitución para que sea la mayoría parlamentaria, y no los ciudadanos por sufragio directo, la que elija al presidente dentro de tres años.

No obstante, los partidarios de Timoshenko, cuyo partido se espera que coseche entre un 15 y un 20 por ciento de apoyos, no tiran la toalla y han pactado con el partido nacionalista Svoboda (Libertad), al que los sondeos le conceden un 8 por ciento, tres puntos porcentuales más que el mínimo requerido para acceder a la Rada Suprema (Legislativo).

Batkívschina también ha intentado pactar con la Alianza Democrática Ucraniana por las Reformas (UDAR), la formación liderada por el campeón de los pesos pesados, Vitali Klitschkó, quien podría tener la llave de la gobernabilidad.

Las encuestas otorgan entre el 15 y 20 por ciento de los votos a UDAR, por lo que podría incluso ser la segunda fuerza más votada, motivo por el que el púgil reconvertido en político prefiere esperar al cierre de los colegios para firmar un acuerdo de coalición.

Eso sí, ambos partidos se han puesto de acuerdo en apoyar a un solo candidato en más de medio centenar de circunscripciones para hacer frente a los oligarcas que respaldan en su gran mayoría a Yanukóvich.

Tanto la oposición como los observadores han advertido de que las autoridades -a las que la OSCE ya ha acusado de abusar de sus recursos con fines electorales- podrían recurrir a la falsificación, como ocurriera con Yanukóvich en las presidenciales de 2004 que desembocaron en la Revolución Naranja.

"Ésta ha sido la campaña más sucia de las cuatro en las que he participado. Ucrania es el país más corrompido del mundo. Sin luchar contra la corrupción, no se puede esperar tener éxito en las elecciones", aseguró Klitschkó.

En cambio, Azárov, que acusa a la oposición de preparar el terreno para posibles protestas callejeras, descartó el viernes la posibilidad de fraude en las elecciones del domingo.

"Sin lugar a dudas, las elecciones serán limpias. Cómo votará nuestra gente habrá que preguntárselo a los electores. Lo que está bien claro es que su voluntad será reflejada objetivamente", aseguró.

Azárov subrayó que la posible falsificación de los resultados está descartada tanto tecnológicamente, gracias a la instalación de cámaras web en cada colegio electoral, como por la presencia de numerosos observadores.

Mientras, la UE advirtió a Ucrania de que las elecciones serán consideradas como una "prueba de fuego" del compromiso democrático del país y se mostró confiada en que se desarrollen de forma limpia y justa.

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Borís Klimenko