Insurgentes iraquíes perpetraron el sábado una serie de ataques, incluidos algunos con explosivos, los cuales tuvieron como blanco principal a la comunidad chiita y dejaron al menos 40 muertos, en un abierto desafío a los esfuerzos del gobierno para fomentar un sentido de estabilidad y evitar ataques durante un importante feriado musulmán.

Al parecer se trata del peor baño de sangre en Irak desde el 9 de septiembre, cuando insurgentes lanzaron una ola de bombazos y otros ataques que costaron la vida de 92 personas, en uno de los días más sangrientos en el país este año.

Los ataques subrayaron las dificultades que enfrenta el liderazgo de la nación en momentos en que se esfuerza para mantener a sus ciudadanos a salvo. Las autoridades habían reforzado la seguridad con la esperanza de evitar ataques durante los cuatro días de las celebraciones de Eid al-Adha, cuando la gente no tiene que laborar y las familias se reúnen en lugares públicos.

Los ataques más mortíferos ocurrieron por la noche en el barrio chiita de Sadr City. La policía dijo que un carro cargado con explosivos estalló cerca de un mercado, lo que mató a 12 personas y causó lesiones a 27 más. Media hora después, un segundo carro-bomba explotó en una de las estaciones de autobuses de Sadr City, donde dejó 10 muertos y 31 heridos.

Más temprano, una bomba explotó cerca de un campo de recreo equipado con juegos que fue establecido para las festividades en un mercado en las afueras de la capital en el barrio de Bawiya. Funcionarios de la policía señalaron que ocho personas murieron, incluidos cuatro niños. Otras 24 personas, incluidos niños, resultaron heridos.

"Nadie esperaba esta explosión porque nuestro vecindario ha vivido en paz, alejado de la violencia que ha afectado al resto de la capital", comentó Bassem Mohammed, de 35 años, padre de tres niños y vecino que quedó sobresaltado por la explosión.

"Nos sentimos tristes por los niños que pensaban que podían divertirse durante el Eid, pero por el contrario terminaron muertos o heridos", agregó.

En otro lugar, una bomba adherida a la parte inferior de un autobús en que viajaban peregrinos chiitas mató a cinco personas y dejó nueve heridos, dijo la policía. La bomba explotó cuando los peregrinos se dirigían a un santuario chiita en Bagdad para marcar la celebración.

Las autoridades dijeron que iban a aumentar el número de puestos de control, iban a cerrar caminos y a emplazar a un mayor número de personal.

Asimismo están confiando más en información de agentes encubiertos, dijo el coronel Saad Maan Ibrahim, un vocero del ministerio del Interior. Destacó que ambas explosiones ocurrieron en áreas periféricas de la capital en vez de zonas de mayor densidad de población.

"Al parecer los terroristas no pudieron ingresar al centro de la ciudad, por lo cual atacaron blancos menos vigilados en las afueras", agregó.

En la ciudad de Mosul, en el norte del país, hombres armados irrumpieron en las casas de dos familias Shabak, matando a un niño y a sus padres en una de ellas y a una madre y su hija en la otra, según la policía. Una bomba explotó cerca de la casa de otra familia Shabak, hiriendo a seis de sus miembros.

Los Shabak son étnicamente turcomanos y chiitas por religión.

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El periodista de Associated Press Samir N. Yacub contribuyó con este despacho.